jueves, 3 de diciembre de 2009

HISTORIA DE UNA INVOLUCIÓN

Historia de una involución 04/12/2009

Por : Sinesio López J.

En la vida larga y compleja del Apra, el libro de Nelson Manrique (¡Ud. fue aprista! Bases para una historia crítica del Apra, Fondo Editorial de la PUCP, 2009) llena un vacío en el campo del conocimiento histórico y político. Se han escrito muchos libros sobre diversos aspectos del Apra, pero faltaba uno sobre su trayectoria (1930-1979).
Para analizarla Manrique se mueve entre la historia y la sociología histórica comparada, combinación que le permite vincular los actores y los acontecimientos con las clases sociales y con los procesos y las estructuras de mediana duración en diversas etapas de la historia peruana. El libro presenta un análisis muy fino de las complicadas y a veces conflictivas relaciones de Haya con el estado mayor del Apra (especialmente con Sánchez y Seoane) y con los militantes en lucha política abierta con la oligarquía y el Ejército (aliados del imperialismo en la primera etapa).
Esta lucha se libró en tres etapas claramente diferenciadas: la gran confrontación (1930-1956), la alianza con la oligarquía (1956-1968) y la revolución militar de Velasco (1968-1979). En las tres etapas Haya y el Apra utilizaron programas y estrategias políticas relativamente diferenciadas. En la primera etapa, Haya desplegó un programa revolucionario antiimperialista y una estrategia que se movía entre el juego electoral, la insurrección y el golpe y en algunas coyunturas apeló a las tres cosas al mismo tiempo. La oligarquía y el Ejército, en cambio, jugaron siempre al golpe y, cuando se abrieron a los procesos electorales, excluyeron a la mayoría de la población, al Apra y al comunismo. Esta es la etapa de las involuciones precoces y de las ambigüedades tempranas de Haya. Sin cambios profundos en la situación, pasó de la revolución a la involución.
En la segunda etapa, Haya pudo replantear las reformas antioligárquicas dentro de cauces democráticos, pero se asustó ante el desafío, retrocedió y se comprometió con la oligarquía dando lugar a la Convivencia (1956) y a la Coalición con Odría (1963). El clima político era, sin embargo, propicio para realizar profundos cambios antioligárquicos: el gamonalismo estaba al borde del colapso, la oligarquía estaba aislada, el Ejército y la Iglesia apostaron a las reformas antioligárquicas, los nuevos partidos (AP, DC y MSP) planteaban cambios profundos y los movimientos campesinos, proletarios y de clases medias presionaban en la misma dirección.
En la tercera etapa, los militares hicieron lo que el Apra pensó y fue incapaz de realizar. Los apristas se limitaron a reivindicar la autoría programática de las reformas y a exigir una salida democrática. Las reformas radicales del velasquismo acabaron con la oligarquía y el gamonalismo pero dejaron intacto “el terreno de las subjetividades”: la cultura (el racismo, pese al bilingüismo que postuló), la política (hibernación de los partidos, desmovilización social, inefectividad legal e ineficacia burocrática del Estado). Sólo un movimiento catártico de masas hubiera resuelto este problema.
A cada una de estas etapas corresponden contextos estructurales específicos.
La primera se encuadró en un país agrominero exportador (rural, incomunicado, con limitada movilización mesocrática y proletaria, sin ciudadanía, sin sociedad civil y con un Estado meramente coercitivo); la segunda, en un país en proceso de industrialización, con crecientes protestas sociales y con una vasta movilización social (urbanización, boom educativo, difusión creciente de los medios, migraciones intensas, extensión de la ciudadanía, etc.); la tercera, de emergencia de los primeros desequilibrios de la ISI, de crisis y fragmentación de los partidos, etc.
El libro de Manrique es la historia de una involución que los apristas niegan, los izquierdistas critican y los derechistas celebran.
Es un libro polémico que será valorado de diversa manera

ESTUPEFACTOS César Hildebrandt

ESTUPEFACTOS César Hildebrandt 02.12.09


El evento lo organizaron la Universidad del Pacífico e Interbank y concluyó el pasado lunes.

Se llamó “Seminario Internacional: Claves de una Estrategia Competitiva”.

Concurrieron todos los capitanes de empresa, los almirantes de las finanzas, los cabos sueltos del comercio y los funcionarios públicos con algo que decir en este país que administra Alan García.

La estrella indiscutida fue Michael Porter, considerado por un amplio sector de la prensa internacional como el más reconocido especialista en competitividad de las economías globalizadas.

El diario “Gestión”, por ejemplo, lo presentó así: “el gurú mundial sobre estrategia y competitividad”.

Porter, profesor fulgurante del Harvard Business School y autor de 16 libros, vino a ponerle nota al modelo Fujimori-Toledo-García.

Las llamadas “fuerzas vivas” fueron a escuchar a esta mente brillante, que ha asesorado a empresas como Dupont y Procter and Gamble y cuyo libro “The Competitive Advantage of Nations”, publicado en 1990, se convirtió en referente de todo análisis serio que se hiciera en torno a lo que puede hacer fuerte a un país en una economía sin fronteras aparentes como la actual.

¿Y qué le dijo al empresariado peruano Michael Porter?

Pues le dijo varias cosas (y acudo a la crónica que sobre esa noche memorable hiciera para “Gestión” Alfredo Prado):

La primera es que el Perú carece de una política de largo plazo en materia de competitividad.

La segunda es que la economía peruana no tiene un rumbo definido.

La tercera es que el crecimiento económico del Perú –hecho que la estadística confirma- no se ha reflejado en beneficio de la mayoría de la población.

La cuarta es que el Perú ha vivido estos años “una ilusión exportadora” porque las cifras en azul proceden del alza de las materias primas, mientras que nuestra exportación de productos con valor agregado permanece inmóvil.

La quinta es que el Perú padece de un atraso dramático en relación a la invención y la tecnología. “El Perú -apuntó- no sólo no ha avanzado en este rubro: parece haber retrocedido”.

La sexta es que la mayor parte de la inversión extranjera “no viene a crear nuevas empresas sino para comprar negocios ya existentes”. Y añadió, con espantosa exactitud, lo siguiente: “Cuando un inversionista piensa en una nueva fábrica no piensa en el Perú”.

La séptima es que, a largo plazo, las dificultades del Perú tendrán que ver con la baja productividad, la pésima educación, el deficiente sistema de salud, las debilidades en infraestructura física, la desigualdad social, la aplastante corrupción y el alto nivel de informalidad.

La octava es que los éxitos peruanos de los últimos años pueden irse al demonio sino limpiamos el sistema judicial, sino defendemos los derechos de propiedad y si no fumigamos y reordenamos la disuasiva burocracia creada para entorpecer.

¿Dijo algo más el señor Michael Porter?

Sí. Dijo también que el TLC con China tiene tal grado de asimetría que corremos el riesgo de quedarnos congelados como abastecedores de materias primas, que es como los chinos nos ven también en el futuro.

Dijo todo eso y a las pocas horas regresó a su cátedra de Administración de Negocios en Harvard.

Los empresarios peruanos quedaron estupefactos.

Esta vez la verdad no venía de un ideólogo adversario ni de un Premio Nobel que juega al caviaraje para lavar culpas. Venía de aquella lumbrera internacional que alguna vez escribió “Técnicas para analizar industrias y competidores”, un libro que ha sido 53 veces reeditado y que está traducido a 17 idiomas.

Estupefactos. Esa es la palabra. La farsa la había descubierto, sin dificultad, un especialista de los Estados Unidos.

¿Se atreverá la Caverna a refutarlo?

Por lo pronto, ha guardado un delicioso silencio.

Mercedes Aráoz, azafata de LAN Chile en sus sueños más dorados, no ha dicho una palabra. Los columnistas políglotas del borbonismo limeño se han callado en todos los idiomas que dominan.

No atinan a nada. Se están recuperando del sopapo.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Amnistía pide justicia para las víctimas de violencia en la Amazonía

PERÚ | Se cumplen 6 meses de los asesinatos de Bagua
Amnistía pide justicia para las víctimas de violencia en la Amazonía

Protesta de un grupo de indígenas en Perú elmundo.es | Madrid
Actualizado miércoles 02/12/2009

Según afirma Amnistía Internacional en su último informe, las autoridades peruanas deben llevar a cabo investigaciones 'justas e imparciales' sobre todos los homicidios perpetrados durante los actos de violencia desatados en el bloqueo de una carretera en junio por parte de pueblos indígenas de la Amazonia

La organización solicitó investigaciones completas sobre los homicidios de 10 indígenas y residentes de la zona además de las investigaciones ya en curso sobre los homicidios de 23 agentes de policía durante los hechos.

Al menos 200 personas resultaron heridas también el 5 de junio cuando la policía intervino para poner fin a una protesta pacífica en una carretera próxima a Bagua, en el norte de Perú, donde miles de personas se manifestaban por el uso de la tierra y los recursos.

"Deben adoptarse medidas para llevar ante la justicia a todos los presuntos autores de estos abusos graves y proporcionar reparación a todas las víctimas", afirmó Guadalupe Marengo, directora adjunta del Programa Regional de Amnistía Internacional para América.

Miles de indígenas llevaban más de 50 días bloqueando pacíficamente la carretera en señal de protesta por una nueva legislación que, según afirman, representa una amenaza para su subsistencia.

El informe revela que, mientras que se ha detenido y acusado a manifestantes en relación con los homicidios de agentes, ninguno de los presuntos implicados en las muertes y lesiones de manifestantes ha sido acusado hasta ahora.
Intimidación y acoso a los indígenas

Además, los dirigentes indígenas han sufrido intimidación y acoso por parte de las autoridades.

"Los actos de hostigamiento e intimidación contra dirigentes indígenas tienen que acabar, y se ha de garantizar el derecho de los pueblos indígenas al consentimiento previo, libre e informado sobre cualquier decisión que pueda afectar a su derecho a la tierra y los recursos", afirmó Guadalupe Marengo.

Los testigos y las víctimas piden justicia

En el curso de su investigación, Amnistía Internacional ha hablado con testigos y familiares de las víctimas de homicidio, quienes revelaron nuevos datos sobre el estallido de la violencia.

Entre otras personas entrevistadas por estaba Violeta Piitug Wampush, viuda de Felipe Sabio César Sánchez, dirigente de la pequeña comunidad indígena de Wawás y periodista de una emisora de radio local.

Fue abatido a disparos cuando salía del hospital de Bagua, al que había acudido para informar sobre los indígenas muertos y heridos ese día.
"Del mismo modo que reconocen a los agentes de policía [muertos el 5 de junio] como funcionarios del Estado, deben reconocer también a mi esposo [...] caído en defensa del territorio de la Amazonia", dijo a Amnistía Internacional.

De los 23 agentes de policía, 11 fueron víctimas de homicidio cuando estaban en manos de los manifestantes indígenas como rehenes, y un agente continúa en paradero desconocido.

Flor de María Vásquez, esposa del comandante Miguel Antón Montenegro Castillo, uno de los agentes muertos el 5 de junio, sigue esperando a que le respondan por qué la policía no envió refuerzos en su ayuda

martes, 1 de diciembre de 2009

Cerrar el 882

Cerrar el 882
01/12/2009 Por Nicolás Lynch

Pocas veces estoy de acuerdo con lo que dice o propone Mercedes Cabanillas en el terreno educativo. Pero no puedo sino saludar la iniciativa que ha tenido de presentar un proyecto de ley para terminar, aunque sea por el momento, con la creación de universidades privadas con dueño o universidades-empresa, que proliferan a partir del Decreto Legislativo 882 de 1996, brulote que emitiera la dictadura fujimorista, para supuestamente “promover la inversión privada en la educación”. No sé si esta iniciativa tendrá alguna relación, buena o mala, con su viaje a Finlandia pagado por Alas Peruanas, pero ello no quita lo positivo de que el asunto se ponga en debate.

El caso es que a la sombra de este DL 882 se han creado alrededor de 50 universidades, la mayoría de las cuales difícilmente pueden tener el nombre de tales, a tal punto que un columnista como Mirko Lauer las ha calificado de “tugurios académicos” y el propio presidente García, tal como recogió hace pocos días este diario, ha señalado que se han creado universidades como si fueran fábricas de zapatos, sin tener en cuenta la calidad de las mismas.

Hasta el propio CONAFU, la entidad que autoriza la creación de estos centros y que ha actuado con extrema largueza al respecto, se queja y dice que sus funciones han sido usurpadas en buena medida por jueces que en dudosas sentencias terminan siendo ellos los que autorizan el funcionamiento de las universidades. El caso es que en este ping-pong en el que se discute quién es más incapaz que el otro, nos hemos llenado de instituciones indeseables cuyo daño está a ojos vista.

Quizás la falla del anteproyecto para cerrar el DL 882 sea que le da al propio CONAFU la facultad de evaluar las universidades creadas y de señalar los estándares para la creación de futuros centros de este tipo. Si el CONAFU ya ha hecho tanto estropicio, sería mejor olvidarnos de él y convocar a una comisión de expertos, sin intereses creados en rectorías o vicerrectorías, para efectivamente evaluar a los ahora calificados de tugurios y ver qué se puede hacer hacia delante.

Ojalá que todo no siga siendo malas noticias sobre la universidad peruana y aunque sea se apruebe un proyecto como este que empieza a distinguir entre comerciantes y académicos.

Un nuevo pensamiento económico


Un nuevo pensamiento económico Oswaldo de Rivero

Una consecuencia positiva del gran Crash financiero del 2008 ha sido revelar que el pensamiento económico moderno no era una verdadera ciencia, sino un conjunto de creencias sobre el mercado respaldadas por ecuaciones matemáticas que no funcionaban en el mundo real.
Si Adam Smith resucitara se sorprendería al ver que su metáfora, “la mano invisible del mercado”, que él menciona -sólo una vez- en toda su voluminosa obra, “La Riqueza de las Naciones”, tiene ahora muchas ecuaciones matemáticas pero que en la práctica no se aplica debido a que el neoliberalismo, es un falso liberalismo, que no permite la libre circulación global de todos los factores de la producción. Hoy, sólo el capital circula globalmente, mientras que el trabajo y la tecnología, están protegidos por severas leyes inmigratorias y de propiedad intelectual.
La frustración que sentiría Adam Smith, por esta diferencia entre la teoría y la práctica, es la que sienten hoy varios premios Nobel de Economía que desean una revisión total del pensamiento económico. Y este deseo ha sido recogido por George Soros quien ha anunciado la creación del Instituto del Nuevo Pensamiento Económico (INET). Una iniciativa que ha sido inmediatamente respaldada por eminentes académicos, sobre todo economistas, deseosos de terminar con el actual modelo económico matemático irreal y volver a la economía política.
Para los promotores del INET la economía actual ha estado usando ecuaciones matemáticas, tal como lo hace la física, la química o la biología, pero con la gran diferencia de que al hacerlo no se comporta como estas ciencias. En efecto, la física, la química o la biología experimentan sus ecuaciones con la realidad y cuando no funcionan las dejan de lado y buscan otras. No así la llamada ciencia económica moderna que se queda con sus ecuaciones y rechaza la realidad. Fue precisamente esta peculiar manera de pensar lo que hizo que las fórmulas matemáticas de Wall Street terminen en crisis financiera global
El Nuevo Instituto tiene el propósito de cambiar esta actitud acientífica que ha exhibido el pensamiento económico ortodoxo partiendo de la premisa que los mercados son procesos muy complejos donde hay mucha irracionalidad y que para comprenderlos se necesita teoría del caos y cálculo matemático no lineal y conocer la opinión de psicólogos, historiadores, sociólogos y, sobre todo, ahora más que nunca, la de los ecologistas.
Las actividades del INET estarían orientadas a asesorar a los gobiernos a tomar decisiones económicas con una visión realista y democrática que favorezcan a la mayoría y respeten la ecología. La intención es liberar a la economía de mercado de creencias tales como la que todos los actores que intervienen en ella se comportan como seres racionales; que los mercados son eficientes se corrigen solos; que es posible calcular el riesgo de las operaciones especulativas con fórmulas matemáticas; y que el crecimiento económico puede continuar tratando al planeta como una materia prima infinita y un basurero perpetuo.
Bienvenido sea el Instituto del Nuevo Pensamiento Económico.

domingo, 29 de noviembre de 2009

La pobreza y la Reflexión Teológica

La pobreza y la ReflexionTeológica por Gustavo Gutiérrez

Ninguna propuesta filosófica contemporánea ha logrado, como la Teología de la Liberación, un impacto tan contundente en el mundo de las ideas. Controvertida como ninguna otra, denostada con dureza por sus opositores y reconocida, al mismo tiempo, por amplios sectores en el mundo entero, su solidez conceptual y su aporte a la humanidad sigue teniendo una vigencia permanente.

Desde los inicios del cristianismo la vivencia de la fe cristiana dio lugar a una reflexión puesta al servicio de la comunicación del mensaje de Jesús y de la Biblia en su conjunto । La Buena Nueva del amor de Dios y de la fraternidad entre los seres humanos no puede permanecer en ámbito íntimo y recoleto, debe ser compartida, si no lo es deja de ser noticia.


A esa reflexión se le llamó teología। Los griegos llamaban teólogos a los poetas que como Homero y Hesiodo compusieron teogonías, explicaciones mitológicas de los orígenes de la humanidad. La tradición cristiana recoge el vocablo teología en la medida en que apunta tanto a los orígenes, como al presente, pero lo entiende, más bien, como un hablar sobre Dios, como un lenguaje que parte del testimonio de Jesús. Como lo dice la etimología del término teología, se trata de un logos sobre theos, una palabra sobre Dios. La intuición griega era certera, el lenguaje poético, hecho de silencio y de palabra, de cercanías y de lejanías, es particularmente apto para hacer presente al Dios amor, que a veces sentimos ausente. Lo prueba la poesía de Juan de la Cruz.


Pero otros elementos entran también, y fecundamente, en el lenguaje teológico। Lo propio de él es entrar en diálogo con las realidades históricas , sociales, culturales y el pensamiento de un tiempo determinado. Esa perspectiva fue recordada y subrayada por el Concilio Vaticano II que tuvo muy presente que nos hacemos discípulos de Jesucristo en nuestro caminar histórico. Todo un mundo social y cultural interviene en la elaboración del lenguaje teológico. Cuando se viven situaciones humanas extremas, como la pobreza y la insignificancia social, las preguntas calan hondo, la interpelación va a lo esencial y nos colocan desnudamente ante las interrogantes básicas de todo ser humano . Si no descendemos , o ascendemos más bien, hasta el mundo del sufrimiento cotidiano, de la angustia que consume, de la esperanza que, pese a todo, se enciende tercamente, así como a las experiencias más hondas de alegría , el quehacer teológico no espesor, y fácilmente puede contaminarse de un cierto burocratismo y de una voluntad de poder, que amenazan todo conocimiento humano, pero que son contrarios al espíritu evangélico.


Durante siglos la teología fue elaborada, fundamentalmente, en Europa, donde el cristianismo estaba sólidamente asentado। Hoy tenemos un esfuerzo de inteligencia del mensaje cristiano que se hace desde otras esquinas y perspectivas del planeta: América Latina y el Caribe, Asía, ¡frica, minorías étnicas y culturales en países noratlánticos y desde la situación de la mujer en todas esas latitudes। Es una expresión de comunidades cristianas que han madurado en la fe y que, para enfrentar sus tareas, buscan situarse de cara a sus realidades locales। Por esa razón, a veces, se les llama teologías contextuales; no obstante, a decir verdad, es una expresión tautológica, porque toda teología es contextual -la que proviene de Europa también- en la medida en que lleva siempre la impronta del marco histórico y social de quienes las proponen y, deseablemente, de aquellos a los que se da testimonio del Evangelio de Jesucristo.

En esa línea se ubica la teología de la liberación, nacida en América Latina hace unos cuarenta años। Se trata de un continente en que el desafío mayor -no el único, ciertamente- a la vivencia y la proposición del mensaje evangélico viene de la pobreza y la marginación del grueso de su población (1). Condición que las conferencias episcopales latinoamericanas de Medellín (1968) y Puebla (1979) llaman “inhumana” y “antievangélica”, van más lejos todavía y la califican como “violencia institucionalizada”(2). En efecto, en última instancia, eso es la pobreza: muerte temprana e injusta. Lo decían ya, el siglo XVI, los misioneros dominicos (Bartolomé de Las Casas y otros) de la situación de los indios en estas tierras, pero -desgraciadamente- vale, igualmente, para los pobres y excluidos de nuestros días.


Precisemos que la pobreza , la ‘insignificancia social’, como se dice en teología de la liberación, no se reduce al aspecto económico, por importante que sea, tiene asimismo componentes étnicos, culturales y de género. Es lo que se ha llamado la multidimensionalidad de la pobreza, percepción a la que se acercan cada vez más los análisis de las agencias internacionales. La pobreza no es un hecho natural e ineluctable, es obra de manos humanas. El análisis social nos dice que tiene causas: estructuras socioeconómicas y categorías mentales. No es un destino, es una condición; no es un infortunio, es una injusticia. A las causas de la pobreza, y a su necesaria eliminación, se ha referido, en las últimas décadas, Juan Pablo II (3), en numerosas oportunidades y lo ha recordado hace poco Benedicto XVI (4).
La fe cristiana ve la pobreza como una situación contraria a la voluntad de vida, de amor y de justicia del Dios de la Biblia . Es un problema social que requiere el uso de las ciencias sociales, y humanas en general (su presencia en la reflexión teológica, una novedad hace unas décadas -no siempre bien comprendida-, hoy es algo frecuente), para tener un conocimiento serio del hecho de la pobreza Pero no se limita a eso, desde el punto de vista teológico es, ante todo, una condición que va contra la dignidad de los seres humanos e hijas e hijos de Dios según el Evangelio. Es una cuestión de justicia, un tema bíblico por excelencia. Además, hay una escandalosa contradicción entre la pobreza, la inhumana situación, de una gran parte de la población de América Latina y el Caribe y la condición cristiana, y de mayoría católica, de sus habitantes.
Por las razones dichas, la teología de la liberación postula la opción preferencial por el pobre, y hace de ella su núcleo central. No se trata de una actitud condescendiente; ella ve, más bien, en el pobre y excluido a alguien que tiene el derecho de ser agente de su propio destino en la sociedad. Esa opción tiene una doble vertiente: solidaridad con las personas, los pobres, y rechazo de la situación de pobreza -y de sus causas- que padecen. Solidaridad que no se propone ser la voz de los sin voz (salvo en situaciones extraordinarias y en momentos puntuales) sino que busca que quienes no tienen voz, la tengan. El rechazo a la pobreza comprende la recusación de las causas que la provocan. Es una cuestión de honestidad para con el pobre, como decía, hace muchos años, el filósofo francés Paul Ricoeur, no estamos verdaderamente con los pobres, si no estamos contra la pobreza. Pobreza que la Conferencia episcopal de Medellín califica como “un mal” (Documento Pobreza de la de Iglesia, n.4a).
La opción preferencial por el pobre es una opción por el Dios amor anunciado por Jesucristo. Si se habla de preferencia es, precisamente, porque tenemos en cuenta que el amor de Dios es universal, alcanza a toda persona sin excepción, pero que, al mismo tiempo, va primero a los últimos, a los insignificantes, a viven una condición injusta. La Biblia y la historia del cristianismo nos recuerdan estas dos vertientes del amor de Dios, ellas se entrelazan, se alimentan y, si cabe, se corrigen mutuamente. “Del más chiquito, y más olvidado -decía Bartolomé de Las Casas- Dios tiene la memoria más viva y más reciente”. Al olvido, causa última de la insignificancia social de tantos, hay que oponerle la memoria que impulsa a buscar los modos concretos para hacer eficaz un cambio de la situación. Esa memoria inspiró la defensa que Las Casas hizo de los pueblos indios, y está presente en las páginas que escribió Guamán Poma para denunciar las vejaciones sufridas por sus hermanos de raza y cultura.
Esta posición va a las raíces del asunto, de allí la resistencia que ha encontrado en ciertos sectores privilegiados de América Latina y de más allá de ella (5). La sufrieron muchos cristianos comprometidos con los pobres y excluidos, hostilizados de distintas maneras y desde ángulos diversos. El caso del arzobispo Oscar Romero no es sino el más conocido y evidente; son muchos, sin embargo, y lamentablemente, los que han tenido un destino semejante. Dio lugar, igualmente, a malentendidos y polémicas en el interior de las iglesias cristianas; hecho que permitió importantes clarificaciones.
En mayo de este año tendrá lugar en Aparecida (Brasil) la quinta Conferencia episcopal de América Latina y el Caribe. El tema de esa asamblea es sugerente: cómo ser discípulos de Jesús de Nazaret en el hoy de nuestro continente. Podemos esperar que este regreso a las fuentes se enriquezca con las experiencias y reflexiones, los sufrimientos y alegrías, el testimonio martirial y las esperanzas de las últimas décadas.
Desde hace muchos años, la expresión opción preferencial por el pobre, una de cuyas fuentes es lo que decía Juan XXIII poco antes del Concilio Vaticano II: “frente a los países subdesarrollados la Iglesia es, y quiere ser la Iglesia de todos, y especialmente la Iglesia de los pobres” (11 de setiembre de 1962), tiene una presencia importante en la vida de las Iglesias cristianas y en sus enseñanzas. No obstante, en el nivel de la práctica cristiana, es más lo que hay por hacer que lo hecho hasta hoy. Por eso, sigue siendo una propuesta y un llamado en permanente espera de nuevas respuestas y compromisos.
De eso se trata en última instancia, de compromisos concretos. La reflexión los que teológica tiene su papel y su lugar, legítimos y necesarios. Pero parafraseando una célebre frase de Blas Pascal podemos decir que , a la luz de la fe cristiana, ninguna teología, incluida, por supuesto la teología de la liberación, tiene el valor que posee un gesto de amor y solidaridad hacia el prójimo, especialmente hacia el pobre y marginado.
El devenir del teólogo
“Hace unos años un cordial periodista me preguntó si yo escribiría hoy, tal cual, el libro ´Teología de la Liberación´। Mi respuesta consistió en decirle que el libro en las décadas transcurridas seguía igual a sí mismo, pero que yo estaba vivo y, por consiguiente, cambiando y avanzando gracias a experiencias, a observaciones recibidas, lecturas y discusiones. Ante su insistencia, le pregunté si hoy escribiría él a su esposa una carta de amor en los mismos términos que veinte años atrás; me respondió que no, pero reconoció que su cariño permanecía. Para mí hacer teología es escribir una carta de amor a Dios, a la Iglesia y al pueblo a los que pertenezco. El amor continúa vivo, pero se profundiza y varía la forma de expresarlo”.


P. Gustavo Gutiérrez


REFERENCIAS
(1) “En el inicio de un nuevo siglo, la pobreza de miles de millones de hombres y mujeres es la cuestión que, más que cualquier otra, interpela nuestra conciencia humana y cristiana” (Juan Pablo II, Mensaje para la celebración de la jornada mundial de la paz n.14
(2) La expresión fue utilizada por la conferencia de Medellín. En el momento sorprendió; pero, un año más tarde, Johan Galtung, el gran especialista en cuestiones de paz, habló, con un contenido similar, de “violencia indirecta o estructural” (cf. (“Violence, peace and peace research” en Journal of Peace Research nº3 (1969) pp. 109 - 134. Desde entonces esta perspectiva ha sido aceptada en el medio académico.
(3) En México, en la apertura de la conferencia episcopal de Puebla, Juan Pablo II denunció los mecanismos que “producen a nivel internacional ricos cada vez más ricos a costa de pobres cada vez más pobres” (Discurso inaugural III,4), texto abundantemente citado en diversos documentos de dicha asamblea. Casi veinte años más tarde, en la homilía de despedida en La Habana (25 de enero 1998), repitió, literalmente, ese aserto: “se asiste en el concierto de las naciones al enriquecimiento exagerado de unos pocos a costa del empobrecimiento creciente de muchos, de forma que los ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres”
(4) “Desde ese momento [el del surgimiento de la sociedad industrial], los medios de producción y el capital eran el nuevo poder que, estando en manos de pocos, comportaba para las masas obreras una privación de derechos contra la cual había que rebelarse” (Deus caritas est (2005) n.26).
(5) Se puede ver al respecto las observacio nes a la posición de la Iglesia y a la teología de la liberación en los llamados Documentos de Santa Fe. El primero de ellos data de 1980, elaborado para la primera campaña presidencial de R. Reagan (ver el texto en Il Regno n. 462 (Maggio 1982) pp. 304-318) y en Encuentro n.33 (Lima 1984), pp.47-59. Significativa -y curiosa- fue igualmente la conferencia de los ejércitos de países continente (incluidos los Estados Unidos) en Buenos Aires en 1987, uno de cuyos temas principales fue la presencia de la teología de la liberación en América Latina, ver sus conclusiones en Conferencia de Inteligencia de Ejércitos Americanos (CIEA). XVII Conferencia de Ejércitos Americano (Buenos Aires, 1987).

sábado, 28 de noviembre de 2009

La mafia educativa

La mafia educativa
Sáb, 28/11/
Por Alberto Adrianzén M। (*)


El escándalo en torno a la Universidad Alas Peruanas (UAP) demuestra lo mal que anda nuestro sistema universitario। Como se sabe, la UAP, gracias a una sentencia judicial inaudita, es la única universidad que está al margen de la Ley Universitaria. Su historia muestra claramente cómo la corrupción y la impunidad fujimoristas, campean aún en nuestro país.


Como ha informado este diario (13/11/09) fue gracias a un fallo “del inefable Juzgado de Derecho Público (ahora desaparecido) –que presidió el procesado y destituido Percy Escobar y que fuera creado por Montesinos para operar judicialmente de acuerdo con los intereses fujimoristas– que la UAP ha podido abrir hasta la fecha 26 filiales a nivel nacional (en 23 diferentes regiones) y unas 9 Unidades Académicas Descentralizadas, pese a que la Ley Universitaria lo prohíbe expresa y estrictamente”।... La UAP es la única universidad que opera “legalmente” (hace ya varios años) al margen de la legalidad universitaria ya que no es fiscalizada ni por el Consejo Nacional para la Autorización de Funcionamiento de Universidades (Conafu) ni por la Asamblea Nacional de Rectores (ANP)।

Por eso, han creado una red al mejor estilo montesinista (una mafia) de “socios”, “colaboradores” y “allegados” para mantener tamaña ilegalidad y crecer en todo el país। En esta red estarían involucrados personas vinculadas al despacho presidencial, al alcalde de Lima, congresistas (sobre todo apristas), jueces, magistrados, políticos, militares, periodistas, etc., que gozarían de una serie de granjerías otorgadas por este “centro universitario”.


Sin embargo, el escándalo de la UAP no solo es corrupción. La UAP evidencia cómo la proliferación de universidades privadas sin ningún control y de baja calidad, ha hecho un daño estructural a la educación y al país. Ello ha terminado por sepultar cualquier posibilidad de desarrollo de carreras técnicas de mando medio. Los esfuerzos del sistema educativo desde los años 70 por establecer una educación más vinculada al trabajo y menos a los “títulos profesionales”, han naufragado con la multiplicación de estos centros superiores.
En los años 90 diversas encuestas (ver Imasen Confidencial) mostraban que sectores importantes de la sociedad optaban por carreras técnicas. Incluso, se creía que un técnico podía ganar más dinero que un profesional. Se puede afirmar que se estaba frente a un cambio cultural: la movilidad social era posible gracias al trabajo y al esfuerzo personal (procesos más igualitarios), y no mediante el simple expediente de imitar a la elite que basaba su legitimidad en el título profesional. Se estaba construyendo una racionalidad moderna muy distinta a las pautas oligárquicas.
Ese cambio cultural abortó. No es extraño que hasta hoy a los miembros de la clase alta, por ejemplo, se les siga llamando “doctores”. La mercantilización de la educación, tanto escolar como universitaria, vendió la ilusión del título profesional como el principal vínculo de ascenso social. Hoy sabemos que esa ilusión, además de ser una gran estafa, es también una gran frustración: los hijos de las clases populares que estudian en esas universidades y que obtienen su título profesional difícilmente podrán competir con los de clases altas y medias que estudian en otras escuelas y universidades privadas tanto nacionales como extranjeras.
Las carreras técnicas, tan necesarias para nuestro desarrollo, quedaron así relegadas a un segundo plano, y los técnicos al no tener un “título profesional” carecen de reconocimiento social. Vivimos en una sociedad bloqueada y premoderna que solo favorece a las elites y a unos cuantos pillos (socios incluidos) que lucran con la educación y con los peruanos. Finalmente, no hay que olvidarnos que quien maneja hoy los destinos de la educación es dueño de una universidad privada y amigo del Presidente.

(*) albertoadrianzen.lamula.pe