domingo, 29 de noviembre de 2009

La pobreza y la Reflexión Teológica

La pobreza y la ReflexionTeológica por Gustavo Gutiérrez

Ninguna propuesta filosófica contemporánea ha logrado, como la Teología de la Liberación, un impacto tan contundente en el mundo de las ideas. Controvertida como ninguna otra, denostada con dureza por sus opositores y reconocida, al mismo tiempo, por amplios sectores en el mundo entero, su solidez conceptual y su aporte a la humanidad sigue teniendo una vigencia permanente.

Desde los inicios del cristianismo la vivencia de la fe cristiana dio lugar a una reflexión puesta al servicio de la comunicación del mensaje de Jesús y de la Biblia en su conjunto । La Buena Nueva del amor de Dios y de la fraternidad entre los seres humanos no puede permanecer en ámbito íntimo y recoleto, debe ser compartida, si no lo es deja de ser noticia.


A esa reflexión se le llamó teología। Los griegos llamaban teólogos a los poetas que como Homero y Hesiodo compusieron teogonías, explicaciones mitológicas de los orígenes de la humanidad. La tradición cristiana recoge el vocablo teología en la medida en que apunta tanto a los orígenes, como al presente, pero lo entiende, más bien, como un hablar sobre Dios, como un lenguaje que parte del testimonio de Jesús. Como lo dice la etimología del término teología, se trata de un logos sobre theos, una palabra sobre Dios. La intuición griega era certera, el lenguaje poético, hecho de silencio y de palabra, de cercanías y de lejanías, es particularmente apto para hacer presente al Dios amor, que a veces sentimos ausente. Lo prueba la poesía de Juan de la Cruz.


Pero otros elementos entran también, y fecundamente, en el lenguaje teológico। Lo propio de él es entrar en diálogo con las realidades históricas , sociales, culturales y el pensamiento de un tiempo determinado. Esa perspectiva fue recordada y subrayada por el Concilio Vaticano II que tuvo muy presente que nos hacemos discípulos de Jesucristo en nuestro caminar histórico. Todo un mundo social y cultural interviene en la elaboración del lenguaje teológico. Cuando se viven situaciones humanas extremas, como la pobreza y la insignificancia social, las preguntas calan hondo, la interpelación va a lo esencial y nos colocan desnudamente ante las interrogantes básicas de todo ser humano . Si no descendemos , o ascendemos más bien, hasta el mundo del sufrimiento cotidiano, de la angustia que consume, de la esperanza que, pese a todo, se enciende tercamente, así como a las experiencias más hondas de alegría , el quehacer teológico no espesor, y fácilmente puede contaminarse de un cierto burocratismo y de una voluntad de poder, que amenazan todo conocimiento humano, pero que son contrarios al espíritu evangélico.


Durante siglos la teología fue elaborada, fundamentalmente, en Europa, donde el cristianismo estaba sólidamente asentado। Hoy tenemos un esfuerzo de inteligencia del mensaje cristiano que se hace desde otras esquinas y perspectivas del planeta: América Latina y el Caribe, Asía, ¡frica, minorías étnicas y culturales en países noratlánticos y desde la situación de la mujer en todas esas latitudes। Es una expresión de comunidades cristianas que han madurado en la fe y que, para enfrentar sus tareas, buscan situarse de cara a sus realidades locales। Por esa razón, a veces, se les llama teologías contextuales; no obstante, a decir verdad, es una expresión tautológica, porque toda teología es contextual -la que proviene de Europa también- en la medida en que lleva siempre la impronta del marco histórico y social de quienes las proponen y, deseablemente, de aquellos a los que se da testimonio del Evangelio de Jesucristo.

En esa línea se ubica la teología de la liberación, nacida en América Latina hace unos cuarenta años। Se trata de un continente en que el desafío mayor -no el único, ciertamente- a la vivencia y la proposición del mensaje evangélico viene de la pobreza y la marginación del grueso de su población (1). Condición que las conferencias episcopales latinoamericanas de Medellín (1968) y Puebla (1979) llaman “inhumana” y “antievangélica”, van más lejos todavía y la califican como “violencia institucionalizada”(2). En efecto, en última instancia, eso es la pobreza: muerte temprana e injusta. Lo decían ya, el siglo XVI, los misioneros dominicos (Bartolomé de Las Casas y otros) de la situación de los indios en estas tierras, pero -desgraciadamente- vale, igualmente, para los pobres y excluidos de nuestros días.


Precisemos que la pobreza , la ‘insignificancia social’, como se dice en teología de la liberación, no se reduce al aspecto económico, por importante que sea, tiene asimismo componentes étnicos, culturales y de género. Es lo que se ha llamado la multidimensionalidad de la pobreza, percepción a la que se acercan cada vez más los análisis de las agencias internacionales. La pobreza no es un hecho natural e ineluctable, es obra de manos humanas. El análisis social nos dice que tiene causas: estructuras socioeconómicas y categorías mentales. No es un destino, es una condición; no es un infortunio, es una injusticia. A las causas de la pobreza, y a su necesaria eliminación, se ha referido, en las últimas décadas, Juan Pablo II (3), en numerosas oportunidades y lo ha recordado hace poco Benedicto XVI (4).
La fe cristiana ve la pobreza como una situación contraria a la voluntad de vida, de amor y de justicia del Dios de la Biblia . Es un problema social que requiere el uso de las ciencias sociales, y humanas en general (su presencia en la reflexión teológica, una novedad hace unas décadas -no siempre bien comprendida-, hoy es algo frecuente), para tener un conocimiento serio del hecho de la pobreza Pero no se limita a eso, desde el punto de vista teológico es, ante todo, una condición que va contra la dignidad de los seres humanos e hijas e hijos de Dios según el Evangelio. Es una cuestión de justicia, un tema bíblico por excelencia. Además, hay una escandalosa contradicción entre la pobreza, la inhumana situación, de una gran parte de la población de América Latina y el Caribe y la condición cristiana, y de mayoría católica, de sus habitantes.
Por las razones dichas, la teología de la liberación postula la opción preferencial por el pobre, y hace de ella su núcleo central. No se trata de una actitud condescendiente; ella ve, más bien, en el pobre y excluido a alguien que tiene el derecho de ser agente de su propio destino en la sociedad. Esa opción tiene una doble vertiente: solidaridad con las personas, los pobres, y rechazo de la situación de pobreza -y de sus causas- que padecen. Solidaridad que no se propone ser la voz de los sin voz (salvo en situaciones extraordinarias y en momentos puntuales) sino que busca que quienes no tienen voz, la tengan. El rechazo a la pobreza comprende la recusación de las causas que la provocan. Es una cuestión de honestidad para con el pobre, como decía, hace muchos años, el filósofo francés Paul Ricoeur, no estamos verdaderamente con los pobres, si no estamos contra la pobreza. Pobreza que la Conferencia episcopal de Medellín califica como “un mal” (Documento Pobreza de la de Iglesia, n.4a).
La opción preferencial por el pobre es una opción por el Dios amor anunciado por Jesucristo. Si se habla de preferencia es, precisamente, porque tenemos en cuenta que el amor de Dios es universal, alcanza a toda persona sin excepción, pero que, al mismo tiempo, va primero a los últimos, a los insignificantes, a viven una condición injusta. La Biblia y la historia del cristianismo nos recuerdan estas dos vertientes del amor de Dios, ellas se entrelazan, se alimentan y, si cabe, se corrigen mutuamente. “Del más chiquito, y más olvidado -decía Bartolomé de Las Casas- Dios tiene la memoria más viva y más reciente”. Al olvido, causa última de la insignificancia social de tantos, hay que oponerle la memoria que impulsa a buscar los modos concretos para hacer eficaz un cambio de la situación. Esa memoria inspiró la defensa que Las Casas hizo de los pueblos indios, y está presente en las páginas que escribió Guamán Poma para denunciar las vejaciones sufridas por sus hermanos de raza y cultura.
Esta posición va a las raíces del asunto, de allí la resistencia que ha encontrado en ciertos sectores privilegiados de América Latina y de más allá de ella (5). La sufrieron muchos cristianos comprometidos con los pobres y excluidos, hostilizados de distintas maneras y desde ángulos diversos. El caso del arzobispo Oscar Romero no es sino el más conocido y evidente; son muchos, sin embargo, y lamentablemente, los que han tenido un destino semejante. Dio lugar, igualmente, a malentendidos y polémicas en el interior de las iglesias cristianas; hecho que permitió importantes clarificaciones.
En mayo de este año tendrá lugar en Aparecida (Brasil) la quinta Conferencia episcopal de América Latina y el Caribe. El tema de esa asamblea es sugerente: cómo ser discípulos de Jesús de Nazaret en el hoy de nuestro continente. Podemos esperar que este regreso a las fuentes se enriquezca con las experiencias y reflexiones, los sufrimientos y alegrías, el testimonio martirial y las esperanzas de las últimas décadas.
Desde hace muchos años, la expresión opción preferencial por el pobre, una de cuyas fuentes es lo que decía Juan XXIII poco antes del Concilio Vaticano II: “frente a los países subdesarrollados la Iglesia es, y quiere ser la Iglesia de todos, y especialmente la Iglesia de los pobres” (11 de setiembre de 1962), tiene una presencia importante en la vida de las Iglesias cristianas y en sus enseñanzas. No obstante, en el nivel de la práctica cristiana, es más lo que hay por hacer que lo hecho hasta hoy. Por eso, sigue siendo una propuesta y un llamado en permanente espera de nuevas respuestas y compromisos.
De eso se trata en última instancia, de compromisos concretos. La reflexión los que teológica tiene su papel y su lugar, legítimos y necesarios. Pero parafraseando una célebre frase de Blas Pascal podemos decir que , a la luz de la fe cristiana, ninguna teología, incluida, por supuesto la teología de la liberación, tiene el valor que posee un gesto de amor y solidaridad hacia el prójimo, especialmente hacia el pobre y marginado.
El devenir del teólogo
“Hace unos años un cordial periodista me preguntó si yo escribiría hoy, tal cual, el libro ´Teología de la Liberación´। Mi respuesta consistió en decirle que el libro en las décadas transcurridas seguía igual a sí mismo, pero que yo estaba vivo y, por consiguiente, cambiando y avanzando gracias a experiencias, a observaciones recibidas, lecturas y discusiones. Ante su insistencia, le pregunté si hoy escribiría él a su esposa una carta de amor en los mismos términos que veinte años atrás; me respondió que no, pero reconoció que su cariño permanecía. Para mí hacer teología es escribir una carta de amor a Dios, a la Iglesia y al pueblo a los que pertenezco. El amor continúa vivo, pero se profundiza y varía la forma de expresarlo”.


P. Gustavo Gutiérrez


REFERENCIAS
(1) “En el inicio de un nuevo siglo, la pobreza de miles de millones de hombres y mujeres es la cuestión que, más que cualquier otra, interpela nuestra conciencia humana y cristiana” (Juan Pablo II, Mensaje para la celebración de la jornada mundial de la paz n.14
(2) La expresión fue utilizada por la conferencia de Medellín. En el momento sorprendió; pero, un año más tarde, Johan Galtung, el gran especialista en cuestiones de paz, habló, con un contenido similar, de “violencia indirecta o estructural” (cf. (“Violence, peace and peace research” en Journal of Peace Research nº3 (1969) pp. 109 - 134. Desde entonces esta perspectiva ha sido aceptada en el medio académico.
(3) En México, en la apertura de la conferencia episcopal de Puebla, Juan Pablo II denunció los mecanismos que “producen a nivel internacional ricos cada vez más ricos a costa de pobres cada vez más pobres” (Discurso inaugural III,4), texto abundantemente citado en diversos documentos de dicha asamblea. Casi veinte años más tarde, en la homilía de despedida en La Habana (25 de enero 1998), repitió, literalmente, ese aserto: “se asiste en el concierto de las naciones al enriquecimiento exagerado de unos pocos a costa del empobrecimiento creciente de muchos, de forma que los ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres”
(4) “Desde ese momento [el del surgimiento de la sociedad industrial], los medios de producción y el capital eran el nuevo poder que, estando en manos de pocos, comportaba para las masas obreras una privación de derechos contra la cual había que rebelarse” (Deus caritas est (2005) n.26).
(5) Se puede ver al respecto las observacio nes a la posición de la Iglesia y a la teología de la liberación en los llamados Documentos de Santa Fe. El primero de ellos data de 1980, elaborado para la primera campaña presidencial de R. Reagan (ver el texto en Il Regno n. 462 (Maggio 1982) pp. 304-318) y en Encuentro n.33 (Lima 1984), pp.47-59. Significativa -y curiosa- fue igualmente la conferencia de los ejércitos de países continente (incluidos los Estados Unidos) en Buenos Aires en 1987, uno de cuyos temas principales fue la presencia de la teología de la liberación en América Latina, ver sus conclusiones en Conferencia de Inteligencia de Ejércitos Americanos (CIEA). XVII Conferencia de Ejércitos Americano (Buenos Aires, 1987).

sábado, 28 de noviembre de 2009

La mafia educativa

La mafia educativa
Sáb, 28/11/
Por Alberto Adrianzén M। (*)


El escándalo en torno a la Universidad Alas Peruanas (UAP) demuestra lo mal que anda nuestro sistema universitario। Como se sabe, la UAP, gracias a una sentencia judicial inaudita, es la única universidad que está al margen de la Ley Universitaria. Su historia muestra claramente cómo la corrupción y la impunidad fujimoristas, campean aún en nuestro país.


Como ha informado este diario (13/11/09) fue gracias a un fallo “del inefable Juzgado de Derecho Público (ahora desaparecido) –que presidió el procesado y destituido Percy Escobar y que fuera creado por Montesinos para operar judicialmente de acuerdo con los intereses fujimoristas– que la UAP ha podido abrir hasta la fecha 26 filiales a nivel nacional (en 23 diferentes regiones) y unas 9 Unidades Académicas Descentralizadas, pese a que la Ley Universitaria lo prohíbe expresa y estrictamente”।... La UAP es la única universidad que opera “legalmente” (hace ya varios años) al margen de la legalidad universitaria ya que no es fiscalizada ni por el Consejo Nacional para la Autorización de Funcionamiento de Universidades (Conafu) ni por la Asamblea Nacional de Rectores (ANP)।

Por eso, han creado una red al mejor estilo montesinista (una mafia) de “socios”, “colaboradores” y “allegados” para mantener tamaña ilegalidad y crecer en todo el país। En esta red estarían involucrados personas vinculadas al despacho presidencial, al alcalde de Lima, congresistas (sobre todo apristas), jueces, magistrados, políticos, militares, periodistas, etc., que gozarían de una serie de granjerías otorgadas por este “centro universitario”.


Sin embargo, el escándalo de la UAP no solo es corrupción. La UAP evidencia cómo la proliferación de universidades privadas sin ningún control y de baja calidad, ha hecho un daño estructural a la educación y al país. Ello ha terminado por sepultar cualquier posibilidad de desarrollo de carreras técnicas de mando medio. Los esfuerzos del sistema educativo desde los años 70 por establecer una educación más vinculada al trabajo y menos a los “títulos profesionales”, han naufragado con la multiplicación de estos centros superiores.
En los años 90 diversas encuestas (ver Imasen Confidencial) mostraban que sectores importantes de la sociedad optaban por carreras técnicas. Incluso, se creía que un técnico podía ganar más dinero que un profesional. Se puede afirmar que se estaba frente a un cambio cultural: la movilidad social era posible gracias al trabajo y al esfuerzo personal (procesos más igualitarios), y no mediante el simple expediente de imitar a la elite que basaba su legitimidad en el título profesional. Se estaba construyendo una racionalidad moderna muy distinta a las pautas oligárquicas.
Ese cambio cultural abortó. No es extraño que hasta hoy a los miembros de la clase alta, por ejemplo, se les siga llamando “doctores”. La mercantilización de la educación, tanto escolar como universitaria, vendió la ilusión del título profesional como el principal vínculo de ascenso social. Hoy sabemos que esa ilusión, además de ser una gran estafa, es también una gran frustración: los hijos de las clases populares que estudian en esas universidades y que obtienen su título profesional difícilmente podrán competir con los de clases altas y medias que estudian en otras escuelas y universidades privadas tanto nacionales como extranjeras.
Las carreras técnicas, tan necesarias para nuestro desarrollo, quedaron así relegadas a un segundo plano, y los técnicos al no tener un “título profesional” carecen de reconocimiento social. Vivimos en una sociedad bloqueada y premoderna que solo favorece a las elites y a unos cuantos pillos (socios incluidos) que lucran con la educación y con los peruanos. Finalmente, no hay que olvidarnos que quien maneja hoy los destinos de la educación es dueño de una universidad privada y amigo del Presidente.

(*) albertoadrianzen.lamula.pe

Depredadores de la política


Depredadores de la política


Sáb, 28/11/2009
Por Juan de laPuente



Parece instalarse en la sociedad la incertidumbre respecto de la autoridad moral de los líderes de la democracia para conducir el país en el futuro. Este ánimo se relaciona con los escándalos diarios que salpican a la elite política en los poderes estatales y órganos constitucionales. Las encuestas no han recogido la intensidad de esa duda más allá de la clásica pegunta “en qué instituciones confía”, donde el gobierno, el PJ, el Congreso y los partidos se ubican en las preferencias más bajas.
Dos sondeos limeños recientes, no obstante, ubican la punta de ese iceberg que asoma, en un caso de modo más directo. A inicios del mes, en una encuesta de la PUCP el 65% se declaró entre insatisfecho y muy insatisfecho con el funcionamiento de la democracia. Luego, en la reciente encuesta que realizó en la capital la U. de Lima, el 57% aprueba el gobierno de Alberto Fujimori a 9 años de su caída, frente al 31% que lo aprobaba el 2002. El respaldo a Fujimori alcanza los dos tercios en los sectores D y E, y es más pronunciado en las mujeres (62%) y en los ciudadanos de entre 28 y 37 años de edad (63%).
En un escenario preelectoral los partidarios y detractores del fujimorismo podrán aludir a estos porcentajes, unos a la solidaridad con Fujimori y otros a la campaña proselitista en marcha. En cualquiera de los sentimientos, sin embargo, subyace el desapego a la democracia y a sus respuestas a los problemas del país. Más aún si, en el sondeo de la U. de Lima, el 50% simpatiza con Fujimori como persona a pesar de que solo un tercio cree que en su gobierno se beneficiaron los pobres.
La construcción de la desconfianza en las instituciones no es paralela a la desconfianza en la elite. Se entreteje con ella, de modo que es un error asumir que la falta de legitimidad institucional no implica un desprecio ciudadano directo por los políticos. Así, el rito diario de la depredación de la política es un ejercicio antidemocrático y, a la vez, un acto suicida. Cada votación amañada, designación equívoca, fraude descubierto o lobby amparado, es un clavo más en un ataúd donde irán a dar los huesos de las instituciones, sus líderes y sus partidos. Así vistas las cosas, es increíble que la elite siga jugando con un tiempo del que le queda poco mientras que de la garganta de la sociedad parece surgir un grito conocido: ¡que se vayan todos!

viernes, 27 de noviembre de 2009

ESPIONAJE

ESPIONAJE

26 de Noviembre del 2009 RolandoBreña

Alan García, con prisa casi desesperada, afirmó que estaba seguro de que ni la presidenta Bachelet ni sus ministros eran responsables ni sabían del asunto, que serían más bien sectores pinochetistas. Que el espionaje era consecuencia de la envidia por nuestro "despegue económico". Que sólo los débiles y las "republiquetas" apelaban a estas armas.Tamañas barbaridades. Antes de que las investigaciones terminaran, antes de que Chile dijera esta boca es mía, da su veredicto final y exculpa de toda responsabilidad al conjunto del gobierno chileno. Por un lado, concede un amplio campo de acción a la diplomacia chilena para maniobrar a su antojo y encontrar las mejores formas de negar su participación con la complicidad de García y, a su vez, reduce la capacidad del Perú de construir una ofensiva diplomática en defensa de nuestra soberanía y el repudio internacional a esta forma de agresión grosera. Por otro, fortalece las posiciones provocadoras en Chile, a tal punto que son ellos los que se sienten ofendidos, según lo expresa Bachelet, o que Frei diga que el Perú tiene una actitud hostil y que tenemos un nacionalismo exacerbado.Este espionaje no es por "envidia". No es espionaje político, comercial, financiero. Es militar. Y lo militar está relacionado directamente a la Defensa Nacional y los conflictos armados, es decir, a capacidades, tácticas y estrategias militares. Y quien lo hace está pensando necesariamente en la posibilidad o en la necesidad de una guerra y preparándose al respecto, mediante la compra masiva de armas (Chile lo hace), maniobras y simulacros de guerra (Chile lo hace), así como el espionaje para conocer la capacidad de las Fuerzas Armadas de los países a los que presuntamente enfrentaría. Tampoco es verdad que sólo los débiles y "republiquetas" hagan uso del espionaje. Al contrario, la historia demuestra que son los países con ambiciones de hegemonía, expansionistas y agresores, desarrollados o en proceso de serlo, quienes manejan instrumentos técnicos, tecnológicos, humanos y financieros para espiar a quienes quieren subordinar, apoderarse de sus recursos naturales, destruirlos o eliminarlos de competencia. ¿Acaso no son la CIA y la Mossad los ejemplos más elocuentes? Con este cuento lo que busca García es hacernos creer que Chile, país débil y "republiqueta", no tiene intenciones negativas con el Perú, sino que se trata de algo así como un exabrupto de grupos pinochetistas.Y para coronar este asunto, nuestro amigo Rey Rey proclama, en el colmo de la "benevolencia", que las inversiones chilenas en el Perú "están seguras". Como si el Perú fuera el que espía, el que agrede, el que amenaza, el que provoca.

Caudillos y poderes fácticos

Caudillos y poderesfacticos 2009 Por: SinesioLópez


La crisis de los partidos en 1990 desplazó el poder político a los caudillos y a los poderes fácticos। Más allá de algunos cambios circunstanciales, la lógica política sigue esa misma ruta। García, Fujimori y Toledo siguen gravitando en la escena política actual।


Fujimori opera por interpósita persona। A ellos se sumó Humala en el 2006। Castañeda es un caso extraño। Me resulta difícil imaginarlo como caudillo। Los caudillos no sólo hacen cosas। También hablan. La acción y la palabra caracterizan a la política desde tiempos inmemoriales.... La política basada sólo en los hechos tiene un tufillo dictatorial (el odriísmo, por ejemplo), pero la afincada sólo en las palabras tiene el rancio sabor de la demagogia.


A diferencia de los partidos cuyo poder se basa en la organización, el poder de los caudillos reposa, por un lado, en una combinación audaz, arriesgada, ambiciosa y creíble de hechos y palabras y, por otra, en el respaldo que reciben de los ciudadanos। Los caudillos actuales tienen, además, dosis variables de carisma. Unos son más carismáticos que otros, pero todos creen que pueden sacar al Perú del desierto y llevarlo a la tierra prometida.


Ollanta Humala es un caso especial। Surgió de un poder fáctico (las FFAA) y se lanzó contra todos los poderes fácticos. Esta es quizás la razón por la cual éstos buscaron destruirlo desde que apareció en el escenario, pero no han logrado su objetivo hasta ahora. Su poder radica en la combinación audaz de un acto insurreccional con un nacionalismo radical. Esta combinación asusta obviamente a los poderes fácticos que se encargan de socializar el miedo.


Pero esa combinación atrae también a vastos sectores sociales desposeídos o a sectores anti-neoliberales। Es probable, sin embargo, que algunos poderes fácticos, desplegando un juego audaz, busquen domesticarlo porque saben que el nacionalismo, como sostienen Quijano y Wallerstein en sendas entrevistas en la flamante revista del Colegio de Sociólogos, es radical mientras está en la oposición, pero se vuelve conservador cuando llega al gobierno.


El caso de García es también especial en las actuales circunstancias। El mismo se ha encargado de señalar, ante sus amigos banqueros, el papel que le toca desempeñar. Él no puede competir ni ganar el poder en esta coyuntura, pero puede impedir que otros, particularmente los que él considera antisistema, ganen. Mi hipótesis es que García comanda una coalición con los poderes fácticos y los partidos de derecha para destruir a Ollanta Humala como candidato y como político.


En esa función ha diseñado una estrategia de cerco y aniquilamiento político del candidato nacionalista cuyas características analizaré en otro artículo। Esa misma coalición se encarga de escoger el candidato favorito de la derecha en un clima probable de tensiones y negociaciones. Al parecer, ese es un punto central de su actual agenda política.


El peso político de los poderes fácticos se basa en el control de ciertos recursos claves de la política: dinero, fuerza, comunicación, fe, etc। Ha cambiado parcialmente a lo largo de las dos últimas décadas, pero sigue siendo decisivo. La crisis económica internacional ha debilitado a los organismos financieros internacionales; la corrupción de la cúpula en los tiempos de Fujimori, obligó al repliegue de las FFAA.


En ese contexto el poder de los medios es casi avasallador, sobre todo en los tiempos neoliberales que favorecen su alianza estrecha con el mundo empresarial. Los caudillos disputan el apoyo de los poderes fácticos para ser candidatos y consolidar su poder. Y los poderes fácticos necesitan, a su vez, al caudillo para hacerse presentes en la política y una vez que triunfa para canalizar sus intereses y su dominio a través de las instituciones del Estado.

Salud pública y derechos de la mujer

Salud pública y derechos de la mujer
Por: Ronald Gamarra


El debate sobre la despenalización de algunos casos de aborto sufre una aguda distorsión por causa del fundamentalismo ideológico-religioso que impide un debate racional।


Pero lo cierto es que, más allá de nuestros estrechos límites, en el ámbito de la comunidad mundial, el aborto en casos de violación, de peligro para la vida de la gestante o de defectos congénitos y genopatías graves que hagan inviable la vida del concebido no es en absoluto asunto de confesión religiosa sino de salud pública y de derechos fundamentales de la mujer, al punto que ya existe un amplio conjunto de pronunciamientos de las más altas instancias de la ONU al respecto।


Esto ha sido resultado del examen racional de este problema, lo cual debería ser aún más urgente en el Perú, donde el número de mujeres que se ven obligadas a someterse al aborto en condiciones de clandestinidad, dada su ilegalidad, es enorme, con la consecuencia de una alta mortalidad। En estas circunstancias, lo que corresponde es que quienes deben opinar y decidir entiendan que más allá del respeto a determinada confesión religiosa, este no es un tema confesional, sino de derechos fundamentales, particularmente del derecho a la salud।।


Y ciertamente, las mujeres tienen derecho a acceder al aborto en ciertos casos, conforme a los dictámenes de los organismos de la ONU, entre los cuales se encuentran el Comité de DDHH y el Comité de la Convención sobre la Eliminación de todas las formas de discriminación de la Mujer।


La interpretación de estos comités de la ONU reconoce que el aborto legal y seguro resulta esencial para el ejercicio efectivo de los DDHH de las mujeres. El Comité de DDHH de la ONU ha instado a los Estados a que prevengan que las mujeres se vean obligadas a recurrir a abortos clandestinos que pongan en peligro su vida. Este comité ha recomendado la revisión o enmienda de las leyes que penalizan o restringen el aborto y ha sugerido que se revisen las leyes y excepciones a la prohibición general de todo aborto.

En relación con el Perú, en 1996 señaló su inquietud por el hecho de que el aborto continúe sujeto a sanciones penales aun cuando el embarazo sea producto de una violación, eso es incompatible con el derecho a la vida, a la igualdad y el derecho a no ser sometidos a malos tratos, recomendando que se revise esta política

LOS PROBLEMAS DE REPRESENTACIÓN

LOS PROBLEMAS DE REPRESENTACIÓ 27/11/2009
Por: Sinesio López .


El Perú tiene serios problemas de representabilidad y de representatividad. Del primero ya nos hemos ocupado en esta columna. Ahora voy a examinar la crisis de representatividad que proviene de diseños electorales inadecuados. En el Perú existen, por lo menos, tres situaciones de este tipo: las regiones, la población rural de la sierra y las etnias de la selva. Las poblaciones rurales tienen problemas tanto de representabilidad como de representatividad.
Ellas presentan, en efecto, problemas para ser representadas dada su enorme dispersión y su pobreza extrema, así como dificultades que proceden de un diseño electoral defectuoso. Las actuales circunscripciones electorales (regionales) otorgan a las grandes ciudades una sobrerrepresentación en desmedro de la población rural. La reducción de la circunscripción electoral es una forma posible de resolver este problema de representación: reemplazar la región por la provincia como circunscripción electoral, por ejemplo.
El problema de la representación política de las etnias de la selva es más complejo. Ellas demandan identidad, autonomía de los territorios que ocupan y formas de representación propia. Es necesario reconocer estas demandas tanto en el nivel de las regiones que habitan como en el nivel nacional en donde debe ser reconocida una representación política propia.
El caso colombiano puede ayudar a establecer un diseño adecuado que ayude a resolver este problema. Para conformar la Cámara de Representantes, Colombia establece circunscripciones territoriales y circunscripciones especiales para elegir comunidades negras, indígenas y residentes en el exterior. El Senado de 100 miembros, elegidos en circunscripción nacional, integra a dos representantes de las comunidades indígenas elegidos de la misma manera.
Las regiones presentan también un grave problema de representación. Ellas carecen de una representación política nacional. Los congresistas elegidos en la circunscripción regional no representan a las regiones sino a las clases, los estratos y los grupos sociales que las habitan.
Ellos (y la Constitución) sostienen, sin embargo, que representan a la nación. Su representación tiene, en realidad, un sentido liberal y está basada en el principio de la soberanía popular. Para que cuenten con una representación propia las regiones tienen que apoyarse en el principio de autonomía de las mismas y expresarse en un cuerpo representativo nacional: el Senado. El principio de autonomía recoge, a su vez, la tradición de la representación republicana. Esta representa, en efecto, no a las clases y grupos sociales como la representación liberal, sino a la comunidad política regional.
En resumen, para resolver el problema de la representación de las regiones, es necesario insistir en el diseño bicameral basado en dos principios: el de la soberanía popular (liberal) que configura a la Cámara de Diputados y el de la autonomía de las regiones (de inspiración republicana) que constituye al Senado. Analizando el caso norteamericano en 1835, Alexis de Tocqueville, el mejor teórico de la política del siglo XIX, escribió lo siguiente: “El principio de la independencia de los Estados triunfó en la formación del Senado y el dogma de la soberanía nacional, en la composición de la Cámara de representantes.
Cada Estado debió enviar dos senadores al Congreso y cierto número de representantes, en proporción a su población. Resulta de este arreglo que, en nuestros días, el Estado de Nueva York tiene en el Congreso cuarenta representantes y solamente dos senadores; el Estado de Delaware dos senadores y solamente un representante” (La democracia en América). Mutatis mutandis (estados federales por regiones), el problema de la representación es parecido y puede ser también semejante su solución.