viernes, 7 de mayo de 2010

La corrupción en el segundo alanismo Por : Mario Huamán GCTP



El país se encuentra sumergido en una profunda crisis moral provocada por los máximos líderes del partido de gobierno, quienes han profundizado el deterioro político y social, como consecuencia de la imposición de un modelo económico que propicia el robo y pillaje del tesoro público.
Los dos gobiernos de Alan García quedarán signados como los más corruptos de la historia del Perú, comparables sólo a la dictadura fujimontesinista.
Los casos del SIS, Petroaudios, Cofopri, Collique, Paita son algunos de los ejemplos de la manera como el APRA perjudica a las miles de familias pobres que se ven impedidas de recibir su derecho de ser apoyados por el Estado, debido a los actos delincuenciales (robos) que realizan sus representantes.
Muchos de estos casos involucran al Presidente, quien viene siendo blindado por sus correligionarios, tal como lo hizo Agustín Mantilla en el pasado u otros prominentes ex ministros de su primer gobierno como Rómulo León, Remigio Morales Bermúdez.
A esto debemos sumar los escandalosos casos, como el del BCCI y la compra de los aviones Mirage o el Tren Eléctrico durante el corrupto primer gobierno del APRA.
Otro hecho de corrupción que se viene tejiendo es en el uso del Gas de Camisea, debido a que los intereses ilícitos protegidos por el actual ministro de energía y Minas impedirán la utilización de dicho recurso para el desarrollo y progreso del Perú.
A pesar de los anuncios de crisis energética para nuestro país en los próximos años, el gobierno persiste en regalar nuestro gas a los mexicanos, dejando a los hogares peruanos a merced de la especulación y voluntad de las transnacionales que nos venderán un gas más caro y casi inaccesible para los sectores populares. La carencia de una oposición social y política articulada permite que un partido debilitado y copado por una elite acusada de corrupta, permanezca intocable y blindada por una idea de que la gobernabilidad significa mantener un sistema que concentra las ganancias en pocas manos pero socializa las pérdidas entre todos los peruanos.
Frente a esta realidad, la CGTP continúa en su lucha contra la corrupción a través de las denuncias públicas, las movilizaciones en todo el país, generando foros y espacios académicos y propugnando que en las próximas elecciones se sancione a los corruptos no eligiéndolos, además de exigir a las autoridades competentes que les apliquen las penas correspondientes para impedir la impunidad y la grosera prescripción. No cesaremos en la lucha por un verdadero desarrollo nacional.

jueves, 6 de mayo de 2010

Secuelas Por: Mirko Lauer

Jue, 06/05/2010

La presión del Apra sobre el Poder Judicial para que acelere los procesos vinculados a sus militantes va a aumentar. Alan García ya lo había reclamado un par de veces. Pero ahora el tema se vuelve casi un asunto interno del partido.

García ha actuado en base a una presunción de culpabilidad apoyada en indicios preocupantes, pero no sancionados por una investigación judicial. Los acusados del Apra van a exigir celeridad a un Poder Judicial que ha venido arrastrando los pies.
Como los audios con denuncias van a seguir saliendo al mercado, el Apra se va a enfrentar a un tema de equidad, en la forma de un reclamo de trato igual para situaciones iguales. Es decir que todo denunciado con indicios tendría que dejar su cargo dirigente o suspender su militancia.
No es nada descartable que lo sucedido produzca una aceleración del proceso de destapes dosificados en curso. Más todavía ahora que al efecto de demolición de la imagen del gobierno se ha añadido su conversión en mecanismo de zanjamiento de diferencias internas del Apra.
La atención del público se ha trasladado rápido de los destapes mismos a los efectos que estos van a ir teniendo sobre la marcha del aprismo, y por extensión del gobierno. El pedido de vacancia presidencial de los nacionalistas y el rumor de un adelanto de elecciones son sintomáticos de esto.
El escenario electoral del partido ha quedado comprometido. Se fortalece un poco la posibilidad de que el Apra simplemente no presente candidato al 2011 y se concentre en su campaña parlamentaria. Cada vez menos compañeros sienten deseos de candidatear en octubre.
No es descartable que estos sucesos les terminen de dar el margen de victoria a candidatos regionales no apristas en varios lugares donde la competencia está ajustada. No solo por el descrédito implícito, sino por la silenciosa división entre bandos apristas ahora más enconados que antes.
A pesar de que García es el obvio ganador de la jornada, hay facetas pírricas en su triunfo. Por ejemplo, se ha hecho mucho más evidente su dependencia respecto de sectores externos al Apra, algo que de acusarse tendrá efectos impredecibles sobre su imagen.
La caída en desgracia de Jorge del Castillo y Omar Quezada arrastra otras, no publicitadas pero efectivas, de un grupo de dirigentes debajo de ellos. Lo cual va a exigir un reacomodo de todos los actores por la vía asambleística, a la brevedad posible.
La conformación de un nuevo gabinete con rostros nuevos de independientes, que estaba en los planes de García, asume un rostro de castigo a los apristas, y en esa medida se vuelve más difícil de llevar adelante. Sobre todo si las cosas no se han terminado de arreglar para julio

Gabinete en la sobra Por: Augusto Álvarez

Jue, 06/05/2010


¿El tramo final requiere un premier ‘como’ Yehude?

El terremoto ocurrido en el Apra por la caída de los dos secretarios generales ha creado la oportunidad para que, en coincidencia con el tramo final del gobierno y la llegada de la temporada electoral, el presidente Alan García realice algunos reajustes en el partido y en el gabinete.
El aparato partidario aprista ha quedado descabezado por el paso al costado en la secretaría general que se vio obligado a dar Jorge del Castillo luego de que el presidente le planteara un ultimátum, y al que tampoco podrá evadir Omar Quezada.
Cuando se debe enfrentar dos elecciones importantes, la regional/municipal de octubre de este año y la presidencial/parlamentaria de marzo del 2011, el Partido Aprista debe ser consciente de que necesita reponer una dirigencia que no lo lleve a encarar ambos procesos como un pollo sin cabeza.
Una manera de resolver la crisis es, como ha adelantado Mauricio Mulder, recurriendo a los estatutos partidarios que prevén que, en caso de ausencia de los dos secretarios generales, la responsabilidad recae en la dirección política, cuyo presidente es el actual premier Javier Velásquez Quesquén.
Él fue el aprista que comunicó y defendió dentro de los turbulentos debates partidarios de los últimos días el pedido del presidente García para que se arrimen Del Castillo y Quezada. Ahora es, además, el dirigente más cercano a García. Tanto que los apristas cuentan el chiste de que el presidente mismo dice que ya no le consulta mucho al premier porque, cada vez que lo hace, la única respuesta que recibe es ‘lo que tú digas, Alan’.
En el partido también se habla que Velásquez Quesquén es el preferido de Palacio para ser el candidato aprista a la Presidencia. Y aunque a él le hubiera gustado postular a la presidencia de Lambayeque, la ley todavía se lo impide, por lo que ahora podría querer postular otra vez al Congreso con el fin de tener una posición expectante durante el siguiente lustro político.

Las condiciones pueden estar dadas, por tanto, para que Velásquez Quesquén asuma la conducción del partido durante las elecciones y se apreste a ser ‘candidato a algo’, lo que requeriría dejar el gabinete durante los próximos meses.
Pero la crisis actual no solo ha golpeado al partido sino también al gobierno, de un modo similar a lo que ocurrió en octubre del 2008 al estallar el escándalo de los petroaudios. Entonces, el presidente García convocó a Yehude Simon al premierato con el fin de ayudarlo a limpiar el salpicado producido por la grave denuncia de corrupción.

Quizá ahora podría aplicar la misma receta, convocando a un independiente a la PCM que podría ser alguien que ya esté en el gabinete –como Mercedes Aráoz– o fuera del mismo, como un político no aprista que no esté en actitud de ser candidato a algo en las próximas elecciones.

martes, 4 de mayo de 2010

¿De qué crisis estamos hablando? Por Nicolás Lynch

Mar, 04/05/2010

La nueva crisis gubernamental de corrupción, que aún no se resuelve, tiene sin embargo un alcance desconocido en crisis recientes.
Ya no se trata de una crisis de gabinete, que fue el cauce que le dio Alan García a la crisis de los petroaudios en octubre de 2008, sino de una crisis en las alturas que engloba a todo el Estado y divide al bloque neoliberal en el poder.
La crisis no para por más que García entrega cabezas.
Es más, en su desesperación por distanciarse del asunto nos hace ver que ya no maneja ni ese ni otros asuntos y ahonda las dudas sobre su propio involucramiento en el tema.
La crisis trasciende el gobierno y permite empezar a ver también una fisura del bloque en el poder que se transparenta de cara a los procesos electorales venideros.
Esta fisura coloca a García cercano a Fujimori y quizás a Montesinos, lo que se expresa en su también cercanía a Keiko y Kouri, separándolo de personajes como Alejandro Toledo y Lourdes Flores, que han compartido hasta hace poco con él esa forma perversa de manejar la relación entre economía y política que se denomina capitalismo de amigotes.
Paradójicamente estos últimos se alejan reprochándole a García el liderazgo de un modelo que secreta corrupción pero cuya continuidad Lourdes y Toledo han considerado fundamental para el futuro del Perú.
Estas distancias y de repente pronto ya peleas entre los representantes del bloque neoliberal nos hacen ver que estamos pasando de una crisis de gobierno a una crisis en las alturas. Este pasaje se caracteriza porque el desorden en el gobierno lleva a que la oposición leal al modelo tome distancias de los que manejan directamente el poder.
Esto sucede tanto para no verse incluidos en el desmanejo como para constituirse en una alternativa de relevo eficaz al liderazgo de García que estaría siendo arrastrado por la marea de corrupción.
Si se ahonda la división señalada y se consolida la crisis en las alturas estamos ante un hecho político grave que pone en peligro la conducción de la hegemonía neoliberal y que podría empezar a poner en la discusión no solo el problema del gobierno y de las alturas sino de la crisis de régimen.
Me refiero a un cuestionamiento de fondo a la actual precariedad democrática por parte de algún o algunos actores políticos que tenga una alternativa creíble a la misma.
Podría estar empezando así a distinguirse la oportunidad de la crisis de régimen, pero la pregunta es si existen los actores que levanten la alternativa indispensable.

lunes, 3 de mayo de 2010

Punto a favor de la corrupción Por: Ernesto Velit Granda Analista político


QUIÉN GANA Y QUIÉN PIERDE
3 de Mayo del 2010

Las graves denuncias sobre actos ilícitos perpetrados por personas pertenecientes al entorno del poder, y al poder mismo, parecieran colocarnos como un país al borde del colapso moral.
El nivel de corrupción que invade la administración del Estado nos aleja cada vez más de lo que modernamente debería ser una nación civilizada. El país se desinstitucionaliza en forma acelerada, la cultura de la corrupción está creando un nuevo lenguaje en nuestra sociedad y las reservas morales, donde siempre se concentraron nuestras mejores energías sociales y políticas, hace rato que comenzaron a debilitarse.
La democracia ha entrado en un proceso de verdadera contradicción, impulsada desde abajo por los sectores populares y medios y asfixiada desde arriba por un poder que pareciera haber renunciado a sus más elementales responsabilidades. Y, por si esto fuera poco, los partidos políticos, cuya tarea principal se debe orientar a preservar y fortalecer la democracia, viven la ebriedad electoral como única preocupación dando señales de agotamiento frente a los embates del poder cuestionado.
Son los medios de información la única trinchera desde donde se puede reclamar el ejercicio de la ética y la moral en la conducta política. Los valores, que siempre fueron sustento de la vida en sociedad y control instintivo ante las tentaciones, resultan hoy elementos en extinción ante una clase política dominada por la monocultura y sin más horizonte que capturar el poder para hacer lo mismo que los que hoy lo disfrutan.
El Poder Judicial perdió, hace tiempo, su condición de recinto de la justicia. Perdió, también, esa dimensión de conciencia de la nación y ha llegado a la condición de ser difícil de categorizar moralmente.
Durkheim decía que la anomia es ese estado previo al suicidio, es ese comportamiento que afecta al sistema total y en el que el conjunto de valores y la jerarquía moral han desaparecido. Creo que estamos muy cerca de esta situación. No hay mañana en que los diarios no nos traigan una denuncia de corrupción procedente de las esferas del Gobierno.
Ya dijo alguien que lo que sucede es que la democracia está corrupta y esto es tan grave en la medida en que debería ser ella la que nos proporcione los elementos para combatir la corrupción.
Este “cleptocapitalismo”, como lo llama Osvaldo de Rivero, compromete a personas e instituciones, socava las bases mismas del Estado y la sociedad, atrapa a los partidos, asfixia a la justicia y pone a la vergüenza nacional en el centro mismo de la vida política.
Los casos denunciados de corrupción son generalmente la punta del iceberg de delitos mucho más grandes y al amparo de los cuales algunas elites del poder realizan sus negocios a espaldas del pueblo y eludiendo los controles legales establecidos. Lo hacen con la confianza de tener una justicia que se colude fácilmente con el delito, que no revisa ni actualiza sus sanciones, que muestra una tolerancia que tiene visos de complicidad.
La corrupción se ha convertido, entre nosotros, en parte del comportamiento cotidiano de personas e instituciones y nos impide llegar a ser un Estado de derecho. La crisis deontológica que vive el país ensombrece la vida de los ciudadanos y pone en riesgo los comportamientos éticos y morales de toda la sociedad. Combatirla debería ser tarea del Estado y de los ciudadanos. Pero comprometer al Gobierno en la misión es igual que poner al gato de despensero.

“La estrategia de García no pasa por el Apra” Entrevista a EDUARDO TOCHE

(1) Eduardo Toche cree que el golpe ha sido para el Apra, no tanto para el
gobierno.


(2) Sería suicida para el Apra respaldar a Del Castillo y Quesada, opina Toche.


Eduardo Toche, sociólogo e investigador de Desco, analiza las repercusiones políticas de la profunda crisis que atraviesa el Partido Aprista por las graves denuncias de corrupción contra sus dos secretarios generales, Jorge del Castillo y Omar Quesada.
En su opinión, las denuncias contra ambos reflejan el alto grado de corrupción en el gobierno aprista y han salido a la luz como consecuencia de la guerra interna en el Apra por cuotas de poder.
-¿Qué tan debilitado queda el Partido Aprista luego de las denuncias de corrupción contra Jorge del Castillo y Omar Quesada?-
Queda sumamente debilitado. Esto ha provocado una gran crisis en el Partido Aprista. Con estas denuncias se ha ratificado una sensación generalizada en la población, de la asociación entre el Apra y la corrupción. Hay dos elementos cruciales en esta crisis: ambos son secretarios generales recién electos (en marzo) en un congreso partidario muy accidentado y complicado, y estamos a puertas de dos procesos electorales que serán decisivos para el Apra, que tendrá que elegir sus candidatos en medio de esta crisis interna. El daño ha sido muy fuerte y salir de esto va a ser muy difícil para el Apra.-
¿Destituir a sus dos secretarios generales es la única salida que le queda al Apra para controlar en algo el daño político que ha sufrido?
-Sí, que los dos secretarios generales renuncien y que se convoque un nuevo congreso para elegir nuevas autoridades partidarias, sería la única manera en la que el Apra pueda reparar en algo su imagen ante una ciudadanía que ya consolidó su percepción de alta corrupción entre los dirigentes apristas.
¿Y quién podría ser el recambio dentro del Apra para dirigir el partido en este momento crítico?
-No veo a nadie. Ese es un problema para el Apra. No creo que dirigentes como Mauricio Mulder o Mercedes Cabanillas sean los adecuados. Tendrán que pensar en una segunda línea para tal vez ahí encontrar a alguien.
-¿Respaldar a Del Castillo y a Quesada para que continúen como secretarios generales sería una decisión suicida del Apra?
-Como están las cosas, creo que sí. La continuidad de sus dos secretarios generales es el peor escenario para el Apra, pero probablemente esa vaya a ser la situación. Es muy complicado y costoso convocar a un congreso partidario para elegir nuevos secretarios generales. Creo que al Apra no le sería posible hacerlo con la rapidez que los hechos exigen. Probablemente para el Apra no haya otra solución que Del Castillo y Quesada continúen en sus cargos con ciertos acotamientos.
-¿Cómo queda ahora la correlación de fuerzas dentro del Apra? -
Creo que los dos que sustentan mayor poder dentro del Apra son Alan García y Agustín Mantilla. Del Castillo empezó a generar su propio espacio y a tomar autonomía, pero ahora ha quedado fuera de juego con estas denuncias. El gran perdedor es Del Castillo. Hay que ver cómo se realinean los que estuvieron con él. En este momento creo que ni siquiera los dirigentes apristas están capacitados para dar una proyección de cómo van a quedar las fichas dentro del partido.
-¿La caída de Quesada arrastra a la corriente generacional de los “cuarentones”, que pretendió presentarse como un factor de renovación partidaria?
-Afecta a esa corriente, la debilita, pero no la saca totalmente de juego, porque la acusación está personalizada en Quesada y todavía está por verse qué tanto va a afectar esa acusación a los otros miembros de los “cuarentones”.
-¿Cuánto debilita al gobierno esta grave crisis del Apra?
-Lo debilita en algo, pero no en la magnitud que debería debilitarlo. Esto afectaría más a García si su apuesta para su continuidad política pasara por el Partido Aprista, pero cada vez estoy más convencido que la estrategia de García no pasa por el Apra. Si el Apra fuera fundamental para García, entonces sí estaría en problemas por esta crisis, pero ese no es el caso. García está organizando su propio campo de fuerzas, que no incluye a su partido como el eje central.
-¿Pero la crisis del Apra no se puede convertir en una crisis de gobierno?
-García puede bajar en las encuestas por estos hechos, pero esto no le va a generar una crisis de gobernabilidad. García está tranquilo con los que realmente tienen poder en el país. Esto no va a provocar ninguna fisura en la relación de García con los empresarios, ni con los militares; tampoco va a provocar una gran movilización nacional.-
¿Estamos ante una cruenta guerra de facciones dentro del Apra?-
Creo que sí. Estos casos de corrupción se revelan por un toma y daca entre los apristas, un grupo que le lanza un torpedo a otro y éste que responde igual. En el Apra hay sectores interesados en tumbarse una posible candidatura presidencial de Del Castillo y por eso salen las denuncias en su contra…
-¿Cuáles son esos sectores?, ¿Alan García?
-Alan García es, efectivamente, uno de los interesados en tumbarse la candidatura de Del Castillo. El juego propio de Del Castillo no era del agrado de García. Por eso salen las denuncias contra Del Castillo. Esto, por cierto, no convierte a Del Castillo, cuyo juego político propio implicaba relaciones sospechosas, en inocente de las acusaciones en su contra.
-¿Y la denuncia contra Quesada es la respuesta de Del Castillo?
-Yo apostaría a que sí. A Del Castillo lo golpean y él responde con las mismas armas, golpeando a Quesada, que ha sido apoyado por García. Un factor que fortalece esta hipótesis de que estas denuncias de corrupción salen desde dentro del Apra, es que estamos ante un manejo controlado de las denuncias. En ninguno de los casos se han revelado pruebas contundentes para condenar penalmente a Del Castillo o a Quesada. El objetivo es causar daño político al adversario interno, no meterlo preso.
-¿Hasta dónde puede llegar esta guerra interna en el Apra?
-Si el Apra sigue insistiendo en este juego de intercambio de denuncias se va a terminar de destruir. Lo que falló en el cálculo de todos es la magnitud que podía adquirir esta situación. Los daños no son menores y eso obliga al Apra a parar estas disputas y cerrar las compuertas a estas denuncias de corrupción. Eso es lo que deben estar evaluando. -Pero al país le conviene que se sigan revelando los actos de corrupción en el gobierno. -Lo positivo de esta pugna interna en el Apra es que ha permitido revelar la forma de actuar dentro del gobierno aprista. El mensaje al interior del Apra es: aquí todos somos corruptos y nadie puede tirar una piedra porque le caen diez; si alguien acusa vamos a intercambiar denuncias de corrupción. Sin duda que al país le conviene que se sigan revelando los casos de corrupción en el gobierno, aunque lo mejor sería que esta corrupción se revelara porque funcionan los organismos de control del Estado y no por estas pugnas internas por apetitos políticos. El problema de que la corrupción sea revelada por esta lucha intestina dentro del Apra, y no porque funcionan los órganos de control, es que los actores de esa corrupción pueden controlar las cosas y parar estas denuncias, con lo que no conoceremos cosas que seguramente son muchísimo más graves de lo que se ha conocido hasta ahora.
“Seguro el 95% cree que Alan está involucrado en la corrupción”
-¿Cómo afectan a Alan García estas denuncias de corrupción contra los máximos dirigentes apristas y la crisis del Apra?
-A pesar que García impulsó a Quesada y a los “cuarentones”, el debilitamiento de éstos no se traslada a García. Paradójicamente, con esta crisis en el Apra el presidente García sale beneficiado por la rapidez con la que ha tomado distancia de su partido y de los hechos de corrupción…
-¿Pero las críticas de García a sus colaboradores por la corrupción que se da dentro de su gobierno tienen alguna credibilidad?-
Seguramente el 95% de la población cree que García sí está involucrado en la corrupción…
-Entonces, a pesar de sus intentos de tomar distancia de sus colaboradores ahora denunciados, García sí sale afectado por estos escándalos de corrupción.
¿Cómo influirá esto en sus aspiraciones presidenciales para el 2016?
-Pero esto no cambia mucho las cosas, porque ya todos sospechaban que García es corrupto.
Esto ratifica esa sensación ya formada en la opinión pública. Esto no va a ser un punto de quiebre respecto a la imagen que la gente ya tenía de Alan García.
Creo que García sabe muy bien que fue elegido por ser considerado el menos malo y parte de su confianza para el 2016 se basa en el hecho que no ve oponentes a la vista.
-¿Que su gobierno termine nuevamente hundido en escándalos de corrupción, como en 1990, no es algo que puede terminar con las aspiraciones de García para un tercer mandato presidencial?
-Sus posibilidades pueden disminuir, pero somos un país que ya ha visto el retorno de Alan García, que ahora ve la posibilidad del retorno del fujimorismo al poder, así que no podemos negar la posibilidad de un nuevo retorno de García.
Terminar por segunda vez como un gobierno muy mediocre puede afectar su autoestima, pero eso no va a liquidar su carrera política. Mucho de las posibilidades de García para el 2016 se decidirán el 2011…
-¿Y pensando en el 2016 la apuesta de García para el 2011 es el triunfo de un candidato que le asegure un período tranquilo y sin investigaciones? ¿Ese candidato es Castañeda?
-El esquema de García parte de dejar el gobierno, pero no dejar poder. Ahora García está preocupado en que el candidato que gane el 2011 sea alguien que le permita seguir administrando poder. Ese candidato es, sin duda, Castañeda. Por eso creo que a García le preocupan más las denuncias de corrupción que se están empezando a dirigir contra Castañeda y cómo éstas pueden afectar su candidatura, que lo que está sucediendo dentro de su partido con Jorge del Castillo y Omar Quesada.“Las aspiraciones de Del Castillo están liquidadas”-
¿Cuál es el futuro político de Jorge del Castillo después de estas denuncias en su contra?
-No veo manera que Del Castillo pueda remontar esta situación y recomponer su carrera política. Sus aspiraciones presidenciales han quedado liquidadas. Podrá continuar en la política, pero ya no puede aspirar a algo más que seguir siendo congresista.-Descartado Del Castillo, ¿qué posible candidato presidencial le queda al Apra?
-No creo que Mulder sea una figura presidenciable. Tampoco Cabanillas, que ya ha empezado a cumplir su ciclo político. El espectro de posibles candidatos que tiene el Apra es estrecho. A pesar de todo, y de haber quedado debilitados después de las acusaciones contra Quesada, creo que alguna figura de los “cuarentones”, excepto Quesada, todavía puede tener posibilidades.
-¿Lo mejor para el Apra sería recurrir a un independiente para que sea su candidato?
-No creo que los apristas acepten un candidato independiente, porque esa candidatura vendría con una serie de condiciones, como cupos en las listas parlamentarias, y los dirigentes apristas tienen la aspiración de ser congresistas. Por otro lado, no creo que el Apra esté en capacidad de convocar a un independiente para que sea su candidato. Ningún independiente con capacidad de cálculo político aceptaría esa candidatura.
-¿Cómo quedan las aspiraciones electorales del Apra después de esta crisis?
-El Apra va a entrar con pésimo pie en las próximas elecciones. Imagino que va a establecer su estrategia electoral con objetivos minimalistas, bajando la valla para contentarse con un 15%...-En estas circunstancias ese no sería un mal resultado para el Apra.-Pongo esa cifra como la aspiración que puede tener el Apra. El resultado que obtenga el Apra dependerá mucho de sus posibilidades de conformar alianzas y de cómo operen los otros actores electorales. Creo que el Apra va a ser un actor menor en las próximas elecciones. -En el Apra habría un sector dispuesto a respaldar la candidatura de Kouri para la alcaldía de Lima.
¿Qué consecuencias políticas le traería al Apra apoyar a Kouri?
-Si el Apra decide apoyar a Kouri eso evidenciaría lo que ya sabemos: que sus enlaces con el fujimorismo no son sólo circunstanciales. Y definiría que los amigos del Apra están en la cancha de la corrupción. Apoyar a Kouri ahondaría la crisis del Apra.
Entrevista: Carlos Noriega

Por Federico Salazar Hora del salpicón

03/05/2010


La corrupción es el principal problema político del Perú.
No es un problema exclusivo del partido aprista.
Quien crea que cambiando de partido en el gobierno cambia la corrupción se equivoca.

La corrupción tiene que ver con las instituciones.
Tiene que ver con los mecanismos del poder y la asignación de las cuotas de poder.
Por eso recomendaba Brecht: “detrás de la norma busque el abuso”.
El telón se ha corrido.
Vemos desfilar en escena, como si de una obscena pasarela se tratara, a los tragicómicos personajes de los audios de Business Track. Unos acusan a otros, y viceversa.


El tema no se reduce a las concesiones petroleras. A otra escala, hemos visto ahora denuncias de tráfico de terrenos en Chilca y Paracas, a través de Cofopri.

Y se repite el libreto.

El congresista aprista Edgar Núñez acusa al jefe zonal de Cofopri-Ica de haber dado propiedad a un poseedor, también aprista, terrenos de la Reserva de Paracas.

Luego, el ex jefe zonal acusa a Núñez de haber querido patrocinar a otros interesados en la adjudicación de terrenos en Chilca.

Conocemos la punta del iceberg gracias al pleito de influencias, al pleito por el poder y el reparto del botín.

¿Por qué el ex jefe zonal de Cofopri Eddy García no acusó antes a Núñez?

¿Por qué el congresista Núñez, el de la hija no reconocida, no acusó antes a García?

Solo vamos a conocer los casos de corrupción en los que la arrancadera de las mafias las hace echarse aceite hirviendo. La traición y la venganza los hace salir a la luz pública, no la indignación o la justicia.


No es casual que conozcamos de todos estos casos hacia el final del gobierno. En el momento del reparto hay descontentos. Se comienzan a echar el aceite, y salpica. Es el momento del salpicón.

El presidente Alan García pide sanciones rápidas, aplicación del nuevo Código Procesal Penal. Creo que no ha analizado bien el problema de la corrupción.

No bastan sanciones “ex post” (luego de la comisión del ilícito). Se necesitan mecanismos de control “ex ante” (para prevenir el delito). Eso no existe en nuestro ordenamiento institucional. Hay que hacer una reforma de la tecnología institucional. A los pillos y zamarros, de cualquier partido y gobierno, no los vamos a desaparecer. Podemos aspirar, a lo sumo, a controlarlos y fiscalizarlos, a no dejarlos sueltos en río revuelto.

Para eso hay que limitar y balancear el poder. Empirismo en el poder judicial, en Cofopri, en la Fiscalía, en la Policía, en el Congreso, en todos lados.

Ningún partido ha planteado ninguna idea sobre la reforma institucional.