sábado, 20 de febrero de 2010

Por Augusto Alvarez : Prohibido prohibir

Prohibido prohibir
Sáb, 20/02/2010

Canales y encuestadoras en la mira de Alan García.
El régimen de Alan García respeta las reglas generales del sistema democrático pero, con frecuencia, sobrepasa las mismas hasta donde se lo permiten, con ánimo de maniobra y estilo parecido al del futbolista que juega cochino o al del boxeador que pega golpes bajos.
Al gobierno no se lo puede comparar con autocracias como el fujimontesinismo o el cada vez más extravagante Hugo Chávez, pero sí a los que cuidan la apariencia aunque juegan sucio. Por ejemplo, Álvaro Uribe, quien extrema las cosas para reelegirse o presiona a propietarios de medios con negocios y caramelitos que le aseguren eso que llaman ‘buena prensa’.
El gobierno de García no cierra medios, ni soborna a jueces y fiscales, ni compra broadcasters, congresistas o generales, pero sí usa una combinación de zanahoria con garrote para ‘persuadir’, o presionar si es necesario, con el fin de conseguir adhesiones o asegurar el control de instituciones que son claves para sus intereses mediante la designación en ellas de apristas, apristones o gente con vocación palaciega o de felpudo.
Dos ejemplos recientes van esa dirección. Uno es el ronroneo y la movidas judiciales y de otra índole alrededor de los canales de televisión. Desde, hace unos meses, con Panamericana por su deuda tributaria, hasta, más recientemente, con América TV luego del indulto insólito que García le otorgó a José Enrique Crousillat y ambos deslizaron la especie del eventual regreso del broadcaster del ‘Doc’, algo que carece de asidero legal pero cuyo rumor se lanza para asegurar una ‘buena prensa’.
El otro ejemplo –igualmente absurdo pero no por ello menos peligroso– busca que las encuestadoras ‘traten’ mejor a García, su gobierno y sus candidatos –para crear la sensación de que sí pueden ganar–, a través del chantaje artero que empezó con la tontería de la encuesta ‘RIP’ (red informática del PAP) de 27 mil, donde los apristas quedan bien parados y el gobierno como una maravilla, y que ahora ha aterrizado en el proyecto de ley 3781 que busca que los partidos políticos y los candidatos tengan ‘veedores’ en las encuestadoras.
Este proyecto no tiene sentido, su aplicación sería imposible y es inconstitucional por establecer una suerte de censura a las encuestadoras, además de constituir un potencial atentado contra la libertad de expresión que, de aprobarse, va a querer avanzar hasta la instalación de veedores en las redacciones de los medios. Este mamarracho antidemocrático no debe pasar.
Quizá García solo quiere amenazar para que canales y encuestadoras digan –con más frecuencia que ahora– que él es el mejor. Pero caer en su juego sería un error garrafal pues su gobierno empuja hasta donde lo dejan. En lugar de asustarse, echarse o acomodarse, como algunos se insinúan, se deben defender principios y valores pero los de verdad, no los del pasaje Acuña
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Por Alberto Adrianzén M. (*): A propósito del caudillismo

Sáb, 20/02/2010 -

Una de las críticas en estos días es la referida al caudillismo.
Si se observa bien, hoy la política está cargada para ese lado.
Sin embargo, más allá que dicha crítica sea muchas veces justificada, la pregunta, si queremos realmente hacer política, es saber a qué se debe su persistencia.
Me pregunto si es posible imaginar ahora al APRA sin Alan García; al PPC sin Lourdes Flores; a PP sin Alejandro Toledo; al PNP sin Ollanta Humala; a SN sin Luis Castañeda; incluso a T y L sin el padre Marco Arana. Todos ellos –salvo García–probables candidatos a la presidencia el 2011.

Algunos dirán que es cierto, pero que importan más en todo caso los procedimientos que han utilizado para llegar a ser candidatos y/o líderes políticos. Y si bien eso es verdad, hay que reconocer que el liderazgo y la legitimidad de estos políticos no se derivan únicamente de los procedimientos sino también de otros factores que están vinculados a la fuerza que ellos mismos tienen y a la baja institucionalidad que existe en el país. Ello no implica que avalemos una política basada exclusivamente en el líder (o caudillista), puesto que sería el reino de la arbitrariedad y de la antidemocracia. Lo que se quiere afirmar es que la política tiene que partir de esa “realidad” si quiere ser eficaz.
Por eso la actitud no debe ser rasgarnos las vestiduras porque existen líderes (o caudillos) o contraponer líder versus partido sino más bien preguntarnos cómo se “administra” esta relación, más aún cuando la ciudadanía vive, como se demuestra en la última encuesta de APOYO, no solo de espaldas a la política sino que además no confía en absoluto en los partidos.
La crisis que viven la política, los políticos y los partidos, convierte a las elecciones presidenciales en un acto singular. Es en este acto donde es posible, por un instante, que el ciudadano (o grupos sociales) dejen de lado la desconfianza y la fragmentación y pasen, como dice Laclau, de una lógica basada en una relación vertical y segmentada con el poder, a otra lógica (política) fundamentada en la igualdad (y solidaridad) puesto que sus demandas permanecen insatisfechas. Se sienten iguales no solo por las demandas sino también porque tienen al frente, de un lado, a un adversario y, de otro, a alguien que los representa.

Lo que quiero decir es que el acto electoral nacional al igualar a todos los ciudadanos y al darles un mismo poder (un ciudadano un voto), hace que éstos descubran que son iguales entre sí, vía la identificación con una opción electoral en la que “pesa” más la identidad con el candidato que los programas o las ideologías, y también vía la identificación de un adversario.
Por eso las razones por las cuales se vota en las elecciones regionales y/o locales son muy distintas a las que están detrás de una elección nacional.
En las primeras, entre otros factores, debido al carácter vecinal o regional, persiste la fragmentación, mientras que en las segundas, por ser nacionales, no. Por eso las elecciones presidenciales pueden convertirse o se convierten, en estos tiempos de fragilidad y baja institucionalidad políticas, en un “momento de ruptura”. Y eso tiene lugar cuando ese momento se convierte a la vez en uno de construcción de un pueblo o “momento populista”, en el que se constituyen al mismo tiempo un líder, un sujeto con una identidad política y un adversario.

Si se acepta lo dicho hasta aquí se puede concluir, cuando menos en dos ideas:
a) que el populismo (o los liderazgos fuertes), siguiendo también a Laclau, no es un fenómeno político “sorpresa” como muchos lo califican, con candidatos “outsiders” y antisistema, sino que es más bien una lógica de la propia política y no del caudillo; y
b) que son las condiciones (políticas, institucionales y estructurales) las que permiten la emergencia de esa lógica política. En realidad, mientras esas condiciones no se modifiquen la política tendrá un alto componente “populista” (o caudillista). Guste o no a nuestros críticos.
(*) albertoadrianzen.lamula.pe

Por César Hildebrandt: Patricia y Augusto

No sé qué tendrá que pasar en RPP para que Patricia del Río y Augusto Álvarez Rodrich presenten su renuncia o digan algo (o susurren alguito, o se incomoden un poco).

Y es que lo que está haciendo Raúl Vargas con esa emisora es sencillamente indigno de llamarse prensa.

Como las encuestas señalan que la popularidad de Alan García está -a nivel nacional- por los suelos, Vargas ha decidido servir de pulidor del régimen.

¿Que el modelo no llega a todos?

Pues allí está Vargas para preguntarle al director del programa Juntos las preguntas que sólo le harían en el “Melody” y las repreguntas que sólo le haría su santa abuelita.

-¿Vamos bien, pero podemos ir mejor? –pregunta Vargas.

-Hemos aprendido y claro que vamos a mejorar –le responde el burócrata locuaz.

¿Que en salud&sa=Buscar" title="buscar información sobre Essalud">Essalud matan y rebanan y sierran y no pasa nada?

Pues allí está Vargas, en su papel de Jabba the Hutt del palacio de Pizarro, haciéndole “al ingeniero Fernando Barrios”, el director de salud&sa=Buscar" title="buscar información sobre Essalud">Essalud y el que paga la publicidad y abona muertos y heridos por cada servicio prestado, la entrevista más horizontal que uno pueda imaginar “con ocasión de inaugurarse este gran hospital de Chiclayo-Oeste, el Luis Heysen Incháustegui”.

¿Que Luis Alva Castro es un monigote con el pelo teñido por Miss Clairol cuyas dos últimas hazañas son haberse enredado con un patrocinio de quince mil dólares a Fabiola de la Cuba y con un aumento de connotaciones delictivas a sus secretarias?

Pues allí va Vargas, en su papel de Chino de la Esquina, diciendo a los millones de oyentes de RPP que él conoce a Alva Castro “por sus preocupaciones filosóficas” y por “su vocación editorial y literaria” (cuando Alva Castro es a la literatura lo que Chemo del Solar al éxito y a la filosofía lo que los ácaros al finado gliptodonte).

Y va enseguida una entrevista que podría ser más útil que un dedo en la garganta a la hora de librarse de un contenido estomacal incómodo.

O sea que Nava, Mirtha y el jefe de todos los capos deben haberse sentado con Vargas y deben haberle dicho que la estabilidad del gobierno y la legitimidad del sistema dependen de RPP y de esta nueva campaña de planchado y pintura.

Y Vargas ha llegado a un arreglo conveniente. Total, si estuvo a punto de viajar a México como embajador de Alan García –y no lo hizo porque Manuel Delgado Parker se lo pidió y le aumentó el sueldo-, ¿por qué no va a oficiar de cataplasma de este contuso gobierno?

Da vergüenza ajena escuchar la agonía de este Vargas. Porque no sólo es un asunto de contenido.

La voz de Vargas era grave y muchas veces noticiosa. Ahora se ha hecho meliflua, zalamera, coqueta bajo cuerda.

Antes sus bajos continuos respaldaban una melodía que iba al son del día y tenía el eco vibrante del directo en directo. Hoy la voz de Vargas parece la de Pedro (también Vargas) cuando cantaba boleros para señoras en un cabaré.

Vargas fue nuestro Wálter Cronkite radial. Hoy es una melopea de Radio Nacional tomada por la Apdayc.

Si Radio Incahuasi –la que Haya usaba para mandar a insultar a sus enemigos- estuviese en el dial, la sacarían del aire por hacerle competencia desleal a la RPP de Vargas.

Pero, bien, el problema ya no es Vargas, que ha decidido ser, como en el viejo icono de la RCA Victor, la voz del amo y jugar a la cocinita con su amigo Alan García.

El problema para mí, lo que me pone tenso y confundido como oyente y colega es no tener una respuesta para la siguiente pregunta: ¿por qué Augusto y Patricia no se ponen en sus trece, pierden el miedo escénico y hacen, sin miedo, las preguntas que (estoy seguro) quieren hacer?

Está muy bien que don Raúl Vargas quiera terminar sus días de radio como lo está haciendo –si Macera bailó con Fujimori, ¡imagínense!-, pero está mal que lo haga en compañía de dos periodistas respetables.

Patricia, Augusto: ¿pueden ustedes hacer algo? Los estamos viendo y escuchando.

CONGRESO: Dicen no a SOAT médico


Iniciativa impulsada por ejecutivo no fue respaldada por parlamentarios.

EN COMAS
El premier Javier Velásquez aseguró que la propuesta del Congreso es “inviable”, pues refirió que es imposible concluir un arbitraje solo en dos días. “Nosotros proponemos un seguro y no un fondo de riesgo”; dijo.
El ministro de Salud, Óscar Ugarte, negó que el seguro pueda encarecer la atención médica.
“No tendrían por qué encarecerse las consultas médicas porque se van a financiar con los gastos de las instituciones de salud y las previsiones que existen”, acotó.
Los integrantes de la Comisión Permanente del Parlamento no lograron concluir el debate sobre el dictamen Nº 08-2007-2008-CSPFPD-CR, referido a la creación de un fondo de riesgo para pacientes, de la Comisión de
salud del Congreso, por lo que la votación fue postergada a un cuarto intermedio a realizarse la próxima semana.
Sin embargo, la mayoría de parlamentarios tuvo una opinión en contra de la implementación de un seguro obligatorio para casos de negligencia médica (SOAT Medico) y de apoyo a un fondo solidario de reparación para los pacientes afectados, a pesar de las argumentaciones del presidente del Consejo de Ministros, Javier Velásquez, y el ministro de salud, Óscar Ugarte.
La presidente de la Comisión de salud, Hilda Guevara, explicó que este dictamen recoge las propuestas plasmadas en los proyectos de 77, 1819 y 1837, presentados por el Ejecutivo y algunos congresistas desde el 2006.
“Un seguro para indemnización se aplica cuando se establece una culpabilidad, tras la imputación de un delito y un proceso judicial. Nosotros proponemos, más bien, una ayuda solidaria en casos de mala praxis médica”; argumentó.
Guevara refirió que la propuesta incluye la creación de un comité especial de derecho privado y con personería jurídica, sin fines de lucro, que estaría integrado por dos representantes del ministerio de salud, dos de &sa=Buscar" salud? sobre información buscar>salud">Essalud, uno de las clínicas privadas y dos de los pacientes.
Esta organización jugaría el papel de árbitro en casos de negligencia médica, y tendría dos días hábiles para establecer un acuerdo conciliatorio entre la víctima y el establecimiento de salud.
Negocio redondo
El congresista Walter Menchola refirió que establecer un seguro médico sería un “negocio redondo” para las empresas aseguradoras. “Apoyamos al fondo a través del Colegio Médico del Perú. Dicen que tiene que haber seguro porque los juicios de negligencia son lentos. ¿Eso es culpa del Poder judicial o los médicos?”; refirió.
El legislador Daniel Robles manifestó que wla creación de un comité arbitral, propuesto por Hilda Guevara, no es necesaria porque ya existe la Superintendencia Nacional de Aseguramiento en salud para que cumpla este rol.
Leonardo Caballero Redacción

viernes, 19 de febrero de 2010

Mirko Lauer: Fotocheck político de febrero

Fotocheck político de febrero
Vie, 19/02/2010
Por Mirko Lauer
Mes de los carnavales políticos
Luis Alva Castro. Ha logrado convertir una gestión criticada en una gestión polémica hacia afuera y consensual hacia dentro del Congreso. Si las cosas se concretan, le habrá ganado la batalla del bono al Ejecutivo, y complicado las cosas en su partido. Ahora lo espera la batalla contra el Poder Judicial, donde la acaba de favorecer el juez Rosales.
Jaime Bayly. Más contento que mono en costurero, en un blitz publicitario pocas veces visto, que incluye incursiones en provincias. Alegremente sus declaraciones le van acumulando enemigos hasta debajo de las piedras, mientras un público y unos medios encantados celebran. Empieza a rondarlo la palabra “anarquista”.
Luis Castañeda. Empezó la campaña de demolición en su contra, pero él sigue confiando en su silencio, en la inercia de su alta aprobación, y en el desembalse de obras en los meses que vienen, sobre todo el sistema de transportes Metropolitano. Su respaldo va a pesar en las elecciones regionales y municipales.
Lourdes Flores. Ha adelgazado mucho, señal de que está esencialmente decidida a ir por la alcaldía de Lima, pero tomándose su tiempo para anunciarlo. Alejandro Toledo le ganó la iniciativa en el discurso de las alianzas, pero ella parece mejor ubicada para proponer un frente trans-PPC, e incluso trans-UN.
Keiko Fujimori. No pasa nada. Las cifras suben y bajan y suben, pero ella se va desdibujando a medida que lo hace papi. Cada vez más viejas glorias mafiosas están optando por utilizar el membrete fujimorista por cuenta propia (Absalón Vásquez es el más reciente), o simplemente prescindir de él: otra vez, el fujimorismo sin los Fujimori.
Alan García. Ha logrado mantenerse al margen de la trifulca aprista. Disfrutando cada día de su perfil bajo y de su leve repunte en las encuestas. Ahora parece tener solo cosas buenas que decir sobre la gente. Pero los llamados a una nueva austeridad fiscal podrían cancelarle el repunte económico del 2010. Repensando su estrategia del 2011.
Ollanta Humala. Sus apariciones en TV lo muestran algo más curtido. Confiado en que el voto oculto puede desmentir a las tempranas encuestas. Su discurso anti sigue en su sitio, pero todavía no hay decisión sobre en qué punto del espectro contestatario colocarlo. Por lo pronto tiene casi toda la cancha de la izquierda a su disposición.
Javier Villa Stein. Mantiene la línea de defensa de la autonomía judicial que inauguró Hugo Sivina. Tiene el problema de que no todos son defendibles en esa corporación. Por momentos sucumbe a la tentación de aplicar el doble estándar, sobre todo en asuntos de su trapo rojo, el activo y veleidoso Tribunal Constitucional.

Los medios y la política Por Sinesio López J.

Vie, 19/02/2010 -

El poder está en el cerebro de las gentes y el que logre conquistar sus mentes ha ganado la batalla política. Esta es la tesis central que Manuel Castells desarrolla en un reciente libro (Comunicación y Poder, Alianza Editorial, 2009, 679 pp.) que tendrá, sin duda, un gran impacto en el campo de las ciencias sociales como han tenido algunos de los 23 libros que ha escrito hasta ahora. Este bien pudiera ser el IV tomo de su libro monumental The information age: Economy, Society and Culture (Vol. l. The Rise of the Network Society, Vol. II. The Power of Identity y Vol. III. End of Millenium) publicado por Blackwell Publishers en 1997. Castells analiza, en efecto, las características y el funcionamiento del poder, del Estado y la política en lo que él denomina la sociedad red global.
La naturaleza y las fuentes del poder no han cambiado: violencia y discurso, coacción y persuasión, dominación política y enmarcado cultural. Se ha modificado, en cambio, el contexto en el que operan las relaciones de poder: la relación entre lo global y lo local y su organización en redes. La revolución más importante se ha producido, sin embargo, en el campo de las comunicaciones en la era digital que (mediante el intercambio de información) incide decisivamente en uno de los componentes del poder: los significados. Estos ya no se reciben solo en forma unidireccional (propia de la comunicación de masas tradicional de los diarios, la radio y la TV) sino también en forma interactiva en lo que Castells llama autocomunicación de masas (propia de la comunicación inalámbrica del Internet y el celular). Estas formas de comunicación más la interpersonal coexisten, interactúan y se complementan entre sí “en un hipertexto digital, interactivo y complejo…” (p. 88).
Castells examina cuatro tendencias en la configuración organizativa e institucional de los medios: la concentración creciente de la propiedad, la oferta de diversos productos en una plataforma y de un solo producto en diversas plataformas, la segmentación de las audiencias y las economías de sinergia óptima de las redes internas de los medios. Muestra asimismo la red global de redes de medios en gigantes multinacionales (NewsCorp, TimeWarner, etc.) y analiza las políticas reguladoras, los ámbitos de regulación (difusión, prensa escrita, Internet y redes de telecomunicación), las áreas de regulación (contenido, propiedad y servicios) que atraviesan los ámbitos y las diversas instituciones reguladoras. Estas gigantes redes de medios están articuladas a redes empresariales y a redes financieras constituyendo nodos que despliegan diverso tipo de relaciones con los Estados y con los partidos políticos.
La comunicación requiere códigos comunes que provienen de la cultura. Castells propone “dos grandes ejes bipolares: la oposición entre globalización e identificación y la brecha entre individualismo y comunalismo” (p. 166) para organizar una tipología de los patrones culturales actuales: el consumismo de marca (producto de la globalización y el individualismo), el cosmopolitismo (resultado de la globalización y el comunalismo), el individualismo en red (producto de identificación e individualismo) y el multiculturalismo (cruce del comunalismo con la identificación). Para que estos diversos modelos culturales puedan comunicarse es necesario elaborar un conjunto de protocolos de comunicación que permiten la inteligibilidad y forman la nueva esfera pública en la sociedad red.
Pese a que “la caperucita Internet encuentra a los feroces lobos corporativos”, la comunicación inalámbrica ha logrado multiplicar y diversificar el proceso comunicativo y conquistar una enorme autonomía de los sujetos comunicadores en la producción e intercambio de significados. Gracias al Internet y al celular se acabó el monopolio de la radio, la prensa y la TV y se ha formado un espacio alternativo de construcción política. Lo veremos el 2011.

César Hildebrandt: Jueces apristas

El juez Raúl Rosales Mora –el de la carátula de “Caretas”- ha dado en el blanco: es la imagen perfecta de la judicatura peruana.
Con un añadido: es la imagen perfecta de la judicatura fraguada en Alfonso Ugarte 1012, el domicilio del APRA.
Hay un antiguo entendimiento, casi venéreo, apasionado siempre, entre el APRA y el poder judicial.
Como desde finales de los años 50 del siglo pasado el APRA no pudo tener novelistas ni poetas –toda su “inteligencia” se fue a la izquierda-, entonces el viejo partido de Haya se dedicó a fabricar jueces.
Fabricando jueces, como es sabido, se tiene una clave del poder.Los hizo en la horma de algunas tradicionales Universidades del norte y, más tarde, según el modelo de la Universidad del Centro, fundada por el APRA de Huancayo y apadrinada desde siempre por don Ramiro Prialé.Años después, esa Universidad central tuvo un vástago limeño que se llamó “Federico Villarreal”.Yo deambulé alguna vez por esas aulas y me pasaba el día conversando de poesía y musarañas, mirando a una chica maravillosa que cojeaba y hablando con un español sabio -de los más sabios que conocí- llamado Fermín Valverde, un especialista en sintaxis que había sido cura franquista y que había dejado el Vaticano por una Boliviana que bien valía todas las sotanas del mundo y con quien se casó y fue feliz.
En la Villarreal había una maquinaria que no paraba nunca y esa era la de la Facultad de Derecho, que no cesaba de fabricar abogados dispuestos a todo. Dispuestos a ser jueces, para empezar.
A ser jueces en un tiempo en el que ningún abogado de éxito quería ser juez (dada la paga formal que se ofrecía).Hasta de noche funcionaba “Derecho”, con aulas repletas de angurrientos y profesores de calvas aceitosas y grandes voces que reverberaban con la megafonía.
Eran los tiempos en que el Búfalo Pacheco, embajador plenipotenciario del APRA, reinaba a hebillazo limpio en los patios del “claustro”. Y fue la época en que el decano de Educación, Eugenio Chang, protagonizó un incidente extravagante en la puerta de la facultad.
Sucedió que su esposa lo conminó, a la intemperie, a que tomara una decisión.
Y lo hizo no sólo en público sino en presencia de la manzana de la discordia, una señorita que daba la impresión de haber ganado la batalla antes de librarla.
Bueno, de esas usinas villarrealinas del derecho (y de otras con el mismo sello partidario) salieron los jueces como Raúl Rosales Mora: disciplinados, lóbregos, impropios.
Se les veía felices en el palacio de justicia –esa mole afrancesada, ese puterío con citas en latín-, en su tinta junto a sus secretarios, en su hábitat frente a miles de expedientes cosidos.
Parecían haber nacido allí.
Y, desde luego, eran parte de la maquinaria de poder del APRA.
Eran parte del otrosí aprista: si votas por mí, no olvides que podrás contar con la benevolencia institucional de nuestros jueces.Una de las pocas cosas buenas que ocurrió a principios de los 90 fue que se barriera con parte de esa red.
Claro, en ese momento nadie imaginó que Fujimori era el gánster que llegaría a ser y que la judicatura aprista sería reemplazada, a la larga, por el Chino Rodríguez Medrano y su banda.Lo cierto es que en el año 2001, cuando los Rosales Mora fueron restituidos por la transición democrática, pocos repararon en el hecho de que esa reivindicación suponía también el regreso masivo del APRA al poder judicial.
Retorno triunfal que hoy conoce su más vicioso resplandor.
De toda esa historia vienen estos gatillos, estos revólveres cargados, estas caras que merecen un prontuario, estas “valentías” de mafioso alanista.
Limpiar el poder judicial: otro punto de la agenda para el 2011.