miércoles, 16 de diciembre de 2009

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El problema ético del médico Dr. Allegro


El problema ético del médico


Al médico cuando está frente al paciente se le plantean dos preguntas básicas:


¿qué puedo hacer por este paciente? y

¿qué debo hacer por esta persona?

Dr. Luis Allegro

Al médico -cuando está frente al paciente, en la intimidad de su consultorio y en la intimidad de sí mismo- se le plantean dos preguntas básicas:

1) Qué puedo hacer por este paciente

2) Qué debo hacer por esta persona.


Si se observan con detenimiento estas preguntas, cada una tiene una categoría diferente: en la primera el ser humano es visto como un paciente y en la segunda, como una persona. Entre ellas hay una diferencia sideral, pero las dos son importantes.

Cuando el médico se pregunta internamente "qué puedo hacer por este paciente", el meridiano pasa por la ciencia. Se está refiriendo a su bagaje de conocimientos científicos, su experiencia médica y toda su capacitación profesional.


Esto incluye todo lo que estudió y aprendió en la universidad, en el contacto con sus maestros, con sus colegas, con sus pacientes, con los libros, con las revistas médicas, con los congresos, con los cursos de post grado, con las reuniones científicas, etc. etc.


En ese momento, frente a su paciente, recurre a todas sus condiciones personales e intelectuales y las pone al servicio de su "poder hacer" en la que está incluida su potencialidad médica.

Cuando el médico se pregunta "qué debo hacer por esta persona", entonces el problema pasa por el meridiano de la ética y se está refiriendo al conjunto de normas, principios y valores con los cuales el médico maneja, conduce y regula su comportamiento profesional.


Esta conducta médica adquiere siempre la forma primordial que la da arquitectura como persona humana, y es este enfoque el que le permite encontrar en este paciente que tiene delante, a la persona que está incluida en el mismo cuerpo, de tal modo que “paciente y persona” constituyen una unidad indisoluble.

La condición de persona. Desde el año 1970 en adelante, se viene conociendo el "fenómeno bioético", cosa que está logrando un desarrollo considerable en los últimos años. Este fenómeno surge de comprender que el ser humano no es un objeto, ni es una máquina que se descompone en partes o aparatos (digestivo, respiratorio, etc.).


El ser humano es una persona que tiene conciencia de sí mismo, o sea que tiene conocimiento de sí mismo y de su propia existencia y que tiene autonomía, que es capacidad de autodeterminación.


La noción de persona tiene un lugar privilegiado en este modelo.


Esto plantea la obligación de distinguir y diferenciar lo que es la vida biológica, de lo que significa la vida personal.

Veamos, que debe hacer el médico en cuanto a la ética. En este sentido el panorama es muy amplio porque hoy, es importante que el médico tenga una buena formación ética. Por lo menos debe contar con las nociones básicas de lo que puede llamarse una “operación ética mínima”.

Operación ética mínima. El médico debe tener presente frente al paciente una operación ética mínima que contemple los siguientes tres pasos:

1) la comunicación de la verdad,

2) el consentimiento informado, y

3) la “segunda opinión”.


Estos tres puntos son conceptuales, es decir que el profesional debe tener el concepto bien claro de qué es lo que significa cada uno de ellos, para cumplirlos en el momento más adecuado de las primeras entrevistas. Es muy importante no dilatar el momento de efectuarlas.

La comunicación de la verdad: la verdad debe regir permanentemente la comunicación en la elación médico-paciente.


La verdad es importante porque permite establecer un vínculo de sinceridad en dicha relación.


Es necesaria porque le da base firme a lo que el paciente debe conocer de su padecimiento para que pueda poner todo su interés al servicio de la curación.


Es terapéutica, porque el paciente que conoce bien la realidad sobre su enfermedad puede administrar mejor sus energías dándoles un sentido positivo y así optimizar la evolución hacia la curación.


Pero es necesario saber que la verdad debe ser comunicada en forma gradual, paso a paso, respetando la receptividad del paciente, de modo que -según la magnitud del caso- pueda tolerarla tanto mental, como emocionalmente.

El consentimiento informado: se refiere a que el médico debe dar una información clara y sencilla -en un lenguaje común que sea accesible al paciente- de todo lo concerniente tanto a la enfermedad como al tratamiento.


Antes de concretar alguna medida terapéutica o diagnóstica, debe ser consultada al paciente y éste debe dar su consentimiento. La consulta debe ser al interesado en primer lugar, y luego a los familiares del mismo, o en su defecto, a aquellas personas que están directamente vinculadas al paciente.


Esta condición de contar con dicho consentimiento plantea que la relación médico-paciente sea de carácter horizontal, de igual a igual entre dos personas están igualmente interesadas en esa situación médica. Esto plantea una diferencia total con la relación que antes se establecía entre el médico y el paciente, que era una relación vertical y paternalista, en la cual el médico tomaba la decisión y asumía toda responsabilidad.


La segunda opinión: este es un concepto que ha surgido en los últimos años.


Se refiere a que cuando el paciente tiene una duda respecto de su diagnóstico y/o de su tratamiento, tiene el derecho de consultar a otro médico o a todos los que necesite hasta resolver sus dudas.


Es bueno asegurarle al paciente todas las condiciones para que tome sus decisiones y realice su tratamiento en las mejores condiciones posibles.


En este sentido es importante darle la seguridad de que él debe adoptar una posición activa en las decisiones de la conducción de su tratamiento.


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Dr. Luis Allegro Presidente de la Sociedad de Ética en Medicina (Asociación Médica Argentina) Full Member of the Internacional Psychoanalytic AssociationEx Profesor de Psicopatología y Psiquiatría de la Universidad de Rosario

Más es menos: a mayor información, mayor ignorancia


Escepticemia, Gonzalo Casino


Más es menos: a mayor información, mayor ignorancia


Sobre la revolución de la desinformación y sus mecanismos. Escepticemia

A mayor información, menor conocimiento. Esta paradójica afirmación puede ser una buena máxima para ilustrar lo que pasa con algunas cuestiones innecesariamente candentes en nuestros días, desde el cambio climático inducido por el hombre a la evolución darwinista.


Con todas las pruebas científicas acumuladas, con todas la opiniones vertidas por las autoridades en la materia, ¿cómo puede ser que todavía mucha gente no crea en la evolución de las especies por selección natural o que la acción del hombre favorece el cambio climático?


Una explicación podría ser la actual sobreabundancia de datos: la introducción interesada de ciertas dudas obliga a rebatirlas con nuevas explicaciones y más datos, en una espiral informativa sin freno que crea una auténtica ceremonia de la confusión.


Si hay polémica, piensan muchos, será porque no está clara la cuestión.


Y así, lo que está fuera de dudas para los expertos en la materia, acaba siendo un pozo de ignorancia para la sociedad.


La avalancha de información hace que mucha gente se sienta incapaz de discernir las fuentes solventes de las manipuladoras, los hechos probados de las informaciones confusas, lo verdadero de lo falso.


La desinformación y la falta de interés por informarse se retroalimentan mutuamente sin que se sepa muy bien qué fue antes o qué es peor, si la ignorancia o la falta de interés (“Ni lo sé ni me importa”, dice el chiste).


Lo revelador es que cuando la sociedad ignora algo que parece suficientemente probado, normalmente hay algún interés en mantener el desconcierto.


Ahora que se cumplen 200 años del nacimiento de Darwin, la polémica entre darwinistas y creacionistas arrecia más que nunca, y la confusión está servida.


En el Reino Unido, cuna de Darwin y patria de la ciencia moderna, una reciente encuesta difundida por The Daily Telegraph indicaba que la mitad de los británicos no acepta la teoría de la evolución. ¿A quién beneficia esta polémica?


Si la teoría de Darwin fue una bofetada a las religiones creacionistas, ayudó a vencer no pocos prejuicios sociales y significó un importante impulso para la comprensión racional del mundo, no es difícil intuir que el creacionismo es un ataque al pensamiento crítico que ayuda a desenmascarar la ignorancia y las injusticias del mundo.


El estudio de la ignorancia como producto inducido culturalmente ha sido bautizado ahora como AGNOTOLOGIA (agnotology) por el biólogo e historiador de la ciencia Robert N. Proctor, de la Universidad de Stanford.


En su libro Cancer Wars: How Politics Shapes What We Know and Don''''t Know About Cancer, ya estudió las maniobras de desconcierto de la industria tabaquera para sembrar dudas sobre la relación entre tabaquismo y cáncer.


Pero hay muchos otros ejemplos que podrían ilustrar cómo la sobreinformación interesada acaba haciendo dudar no sólo de las opiniones autorizadas sino incluso de los hechos probados. Tras tanto hablar de la revolución de la información, resulta que lo que se nos viene encima es la revolución de la desinformación.

LOS ENFERMOS SON PACIENTES, NO CLIENTES.........M. Bunge.

Por Mario Bunge

Los enfermos son pacientes, no clientes

Agudas reflexiones de un pensador incisivo. La reforma del presidente Obama y el sistema de salud canadiense.

MONTREAL.- La principal noticia en Estados Unidos es la agitada campaña sobre la reforma del régimen de asistencia médica. Esta campaña se ha tornado tan violenta y ponzoñosa, que amenaza con dividir al país de manera más profunda que las guerras del ex presidente Bush.

Muchos creen que Obama malgasta en esta campaña su capital político, al aumentar la hostilidad de los republicanos, no lograr persuadir a los escépticos y decepcionar a sus propios partidarios. Echémosle un breve vistazo filosófico.

La salud puede considerarse como un derecho en pie de igualdad con los derechos a la seguridad, la jubilación, la educación y el voto, o como un privilegio, a semejanza de la propiedad privada y la vacación paga.
Si la salud es vista como un derecho humano, su cuidado será una carga pública y, por lo tanto, un deber del Estado. En cambio, si la salud es vista como una prerrogativa, el ejercicio de la medicina pertenecerá al sector privado.

En otras palabras, el enfermo puede ser considerado como paciente o como cliente. En el primer caso será atendido como cualquier hijo de vecino; en el segundo, será atendido solamente en la medida en que pueda pagar.

El ingreso de un enfermo en un centro médico privado se parece al ingreso de los antiguos egipcios a la inmortalidad: estaba reservado a quienes podían pagar al embalsamador. Mientras los ricos compraban una segunda vida, los pobres morían definitivamente.
En tiempos modernos pasa algo parecido, en menor escala: las estadísticas muestran que los ricos viven varios años más que los pobres. Por ejemplo, el europeo occidental puede esperar vivir el doble que el habitante de Afganistán, Mozambique o Sierra Leona.

La disyuntiva público-privado en el terreno de la salud es tanto moral como política, de modo que pertenece a la filosofía política.
Los liberales tradicionales coinciden con los socialistas en que el Estado es
responsable, al menos en parte, de la salud de los ciudadanos.
En cambio, los neoliberales (o neoconservadores) sostienen que la asistencia
médica es una actividad privada y de organizaciones caritativas.
El nuevo gobierno de los EE.UU. ha propuesto reformar la asistencia médica norteamericana, en vista de que es la más costosa del mundo, no es accesible a todos, y se estima que en calidad ocupa el puesto 37 en el mundo.
Los norteamericanos gastan en salud el 15% del PIB, en tanto que los canadienses y uruguayos gastan el 10%, los argentinos el 9%, los cubanos el 7% y los mexicanos el 6%. (Estos datos fueron tomados del informe de 2006 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo).
La reforma propuesta por el presidente Obama no es precisamente revolucionaria, ya que no estatiza la atención médica ni el seguro de salud. En este sentido, es mucho menos generosa y radical que el proyecto de seguro nacional de salud que, en 1936, presentara al Congreso argentino el diputado nacional Augusto Bunge, mi padre. El consideraba que la salud es un derecho, y que la mejor manera de administrar la asistencia médica pública es mediante la mutualidad o el seguro, ya que estos distribuyen las cargas en forma equitativa: hoy por ti, mañana por mí.
Tampoco es novedosa la iniciativa del presidente Obama, ya que se parece a las propuestas anteriores del senador Ted Kennedy y de Hillary Clinton (cuando intentaba mejorar su propio país, en lugar de dar consejos no solicitados a gobiernos extranjeros).
Además, Canadá, Cuba y casi todas las naciones de Europa occidental gozan ya desde hace décadas de sistemas de asistencia médica más incluyentes, menos costosos y más eficaces que el considerado por el presidente Obama.

En particular, el sistema canadiense, llamado Medicare, atiende gratuitamente a todos los residentes del país, aun sin ser ciudadanos. El resultado es que la esperanza de vida de los canadienses en 2006 era de 80 años, dos menos que en Japón; de 77, la de los norteamericanos y cubanos, y de 74, la de los argentinos y uruguayos. (Ojo: la esperanza de vida depende no sólo de la asistencia médica, sino también, y en mayor medida, del ingreso, la desigualdad de ingresos, y el nivel de educación.)

¿Cómo funciona el Medicare canadiense? He aquí cómo lo veo yo desde hace cuatro décadas. Yo he elegido a mi internista y mis especialistas, y cuando me atienden no me cobran a mí, sino al gobierno de mi provincia. Este les retribuye conforme a una tarifa que depende del tipo de tratamiento: tanto por un examen de rutina, cuanto por una operación de apendicitis, etc. (Mi hijo canadiense nos costó 1000 dólares; mi hija, nacida al amparo de Medicare, salió gratis) Yo no pago directamente por estos servicios: ellos son sufragados por el impuesto provincial a la renta.

Yo nunca hablo de precios con mis médicos. En cambio, los norteamericanos no pueden dejar de mencionarlos y negociarlos, ya que las compañías de seguros médicos no se hacen cargo de todos los procedimientos que puede requerir un tratamiento.
Recientemente, el economista Paul Krugman, de la Universidad de Princeton, acusó a las empresas norteamericanas de salud por invertir un gran porcentaje de sus presupuestos en estudiar la manera de privar a sus asegurados de la mayor cantidad posible de servicios médicos, actividad que él considera antisocial.

Proporcionalmente a su población, Canadá atiende a más pacientes y durante más horas que los EE.UU., pero gasta un 40 por ciento menos. Uno de los motivos del menor costo es que el papeleo médico canadiense es mucho menos voluminoso que el norteamericano. Por ejemplo, en Canadá hay un solo formulario, el provincial, para recabar el pago por servicios profesionales prestados, mientras que en los EE.UU. hay centenares de formularios: tantos como compañías de seguros. A los médicos canadienses se les hacen reembolsos electrónicamente por medio de un solo agente: su gobierno provincial. Así se minimizan las confusiones y las disputas.
Además, los funcionarios provinciales de salud pública tienen interés en contener los aumentos de costos, porque compiten por fondos con sus colegas de los ministerios de educación, obras públicas, etc. Sobre todo, nadie se ve obligado a hipotecar o vender su casa para pagar cuentas médicas.

El régimen canadiense es bueno, pero no es perfecto. Un ejemplo: dado que la asistencia médica es gratuita, la gente ya usa y abusa con mayor frecuencia que en los EE.UU. y, por consiguiente, las listas de espera suelen ser largas y los médicos canadienses están sobrecargados de trabajo. Otro ejemplo: los psicoanalistas que hacen terapia de grupo suelen cobrar por cada paciente. Tercero: los gobiernos provinciales se quejan de que el gobierno federal no contribuye suficientemente a su presupuesto de salud pública.
Pero éstos no son sino lunares. El filósofo político sabe que no hay ni puede haber organización social sin problemas, cuando se trata de compartir recursos escasos como son el tiempo, el dinero, la inteligencia y la buena voluntad. Pero volvamos al Estado más poderoso del mundo, que puede dominar cualquier nación, pero no puede o no quiere mantener saludables a todos sus ciudadanos.

Pese a sus méritos, la iniciativa del presidente Obama es torpedeada por los mercaderes de la salud: las grandes clínicas privadas y las compañías de seguros, sus voceros mediáticos y políticos, y la complicidad de la Asociación Médica Norteamericana.
Al respecto, esta sociedad profesional se ha opuesto siempre a su homóloga británica, la que apoyó desde su comienzo la socialización de la medicina, llevada a cabo por el primer gobierno laborista de posguerra.

El presidente Obama instó a los médicos a cambiar de actitud. Fue en vano: don Dinero es más elocuente que Hipócrates. Obama también acudió a los dirigentes religiosos, pero por ahora sin resultado, tal vez porque deben consultar con su jefe máximo.

El debate no ha terminado, y es emponzoñado por agitadores que mienten a gritos, a tal punto de tergiversar la verdad sobre el ejemplar régimen canadiense de salud pública, y de acusar al presidente Obama de ser nazi (o bien comunista) y de promover la eutanasia y el aborto.
Algunos asistentes a estos debates públicos van fuertemente armados, lo que hace temer por la vida del presidente. Pero al menos se ha abierto el debate público sobre un asunto público de tanta importancia como la seguridad y el empleo. Y ésta es una novedad muy positiva en cualquier país.

Cuando miran los telenoticiosos, casi todos los canadienses se felicitan de habitar un país que, aunque menos rico y poderoso que el vecino, es más civilizado, por gozar de asistencia médica gratuita y por no gozar de la libertad de circular armados.
* Mario Augusto Bunge es un físico, filósofo de la ciencia y humanista argentino; destacado defensor del realismo científico y de la filosofía exacta. Es conocido por expresar públicamente su postura contraria a las pseudociencias, entre las que incluye al psicoanálisis, la homeopatía y la microeconomía neoclásica (u ortodoxa), además de sus contundentes críticas contra corrientes filosóficas como el existencialismo, la fenomenología, el posmodernismo, la hermenéutica y el feminismo filosófico.

martes, 15 de diciembre de 2009

INFORME DE BAGUAZO NO PERMITE LLEGAR A LA VERDAD

Pretenden responsabilizar de Baguazo a mala informacion a indigenas amazonicos -
Denuncia Comisionada

diciembre de 2009

Siguen considerándolos "no ciudadanos de primera clase"Hermana Maricarmen no firmará documento que impide conocer la verdad.

La religiosa Carmen Gómez Calleja, se niega a aceptar criterio racista que concluiría que la matanza de Bagua se debería a manipulación de organizaciones extranjeras y nacionales, no atribuyéndole criterio propio a los nativos en la defensa de sus recursos y territorio.
Informe Final de la Comisión Investigadora de los hechos de Bagua que será entregado el 13 Diciembre, no ha seguido propuesta del Relator de Naciones Unidas de realizar una investigación exhaustiva e imparcial de esos hechos de sangre y tampoco el esquema que se aprobó incialmente: analizar situación de los pueblos indígenas, sucesos del 05 Junio en Bagua y elaboración de recomendaciones.

La representante de las comunidades nativas de esa Mesa de Trabajo, informó que en las conclusiones, los indígenas amazónicos aparecen como engañados por grupos "enemigos de la democracia", que habrían creído que les iban a quitar sus mujeres y sus tierras, versión claramente vejatoria de la inteligencia de los pobladores que habían manifestado su oposición a los decretos inconstitucionales que había promulgado el Gobierno aprista, lesivos a sus intereses y que además habían sido aprobados inconsultamente, en contradicción con las leyes internacionales que los protegían, entre ellas el Convenio 169, hecho por el cual, sus representantes intentaron negociar su derogación iniciando protestas en sus localidades.

Contó además que en la última reunión del 7 Diciembre, no todos los comisionados estuvieron de acuerdo en centrar la investigación concretamente en el 05 Junio, cosa que lamentó profundamente ya que de ser aprobado el Informe tal y como está "todo quedará como al comienzo: con una versión de los awajún y otra versión de la Dinoes".

Es imperativo que se sancione a los responsables de esta matanza.

Basta ya de hipocresía gubernamental, de mecidas en las Mesas de Diálogo mientras se sigue persiguiendo judicialmente a los líderes de Aidesep.
Que los que dieron la orden de "despejar" la Carretera en La Curva del Diablo a sangre y fuego purgen condena y paguen por la muerte de tantos civiles inocentes
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MINSTRO UGARTE (SALUD) DEBE IRSE............Correo...........Aldo Mariategui

UGARTE DEBE IRSE


15,12,2009 A. Mariategui Correo


LIMA -No huele a imparcialidad y sí más bien a mangonera politiquería de argolla roja el reciente concurso hecho por el Minsa para cubrir varios puestos de directores de hospitales públicos.
Desde haber eliminado en la declaración jurada los requisitos de "no haber cumplido o haber mantenido sanción disciplinaria o cese temporal sin goce de remuneraciones ni tener procesos judiciales pendientes con el Estado por razones funcionales con carácter preexistente" (lo que evidentemente ayudó a varios que tenían estas barreras por sanciones administrativas y procesos judiciales abiertos por actuaciones anteriores como directores, que "curiosamente" son médicos rojimios o caviares) hasta desconocer la evaluación de la propia comisión calificadora para subirle puntos a determinados candidatos en apelaciones declaradas fundadas por sectores políticamente cercanos, donde el viceministro aprista Melitón Arce increíblemente se inhibió de ver las apelaciones, a lo Poncio Pilatos, y le dejó la cancha libre a los izquierdistas.
Asimismo, el MINSA ha ignorado medidas cautelares dispuestas por el PJ para pedir la anulación o revisión de estos nombramientos, así como las recomendaciones de los congresistas Menchola y Reátegui.
Existe una comprensible gran bronca en los médicos de los hospitales Cayetano Heredia, Santa Rosa, Dos de Mayo, Larco Herrera y el Instituto de Rehabilitación, y es de temer que muchos de éstos opten por irse o, peor aún, sigan trabajando desmoralizados y hasta hostigados por no ser rojimios, amén que nombrar a izquierdistas es abrirle la puerta a futuras huelgas y cerrársela a cualquier intento de reforma.
Esto equivale a volver a darle la dirección de los colegios fiscales al SUTEP, un retroceso a los 70.No, no se pueden variar requisitos y apoyar a médicos que tienen procesos anteriores por gestiones discutidas por probables irregularidades. No puede ser que se nombren directores sólo porque parecen sintonizar políticamente con un ministro con un pasado en IU (ahora caviar con Yehude), un jefe de gabinete izquierdista como Fernando Campos y una federación capturada por ultras (y el Colegio Médico participó aún dominado por el comunista Julio Castro Gómez).
¡No puede ser que a Alan García, al APRA y al gobierno le metan estos goles tan tontos por la huacha! EL MINISTRO UGARTE DEBE RENUNCIAR Y ESTOS CONCURSOS VOLVER A REPETIRSE, CON UNA EVALUACIÓN QUE DEBE SER HECHA IMPARCIALMENTE, TAL VEZ POR UNA UNIVERSIDAD O UNA AUDITORA EXTERNA. Ya es hora de que dejemos de permitir pasivamente que los rojos capturen los puestos estratégicos para seguir fregando.
Son sectores minoritarios pero poderosos precisamente porque se les permite estas cosas por el miedo de ser tildados de "macartistas" cuando ellos son los primeros sectarios.
Seamos directos: ¡No a la toma del sistema hospitalario público por los comunistas! Ya salimos del SUTEP en Educación, salgamos de sus homólogos en Salud.
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Nota: Asi piensa y escribe un sector de la prensa nacional.....
No conmpartimos muchas opiniones.

ALAS MORTALES

Alas mortales Por. H. Benitez R.


El art. 92º de la Constitución determina que la función de congresista es incompatible con la condición de gerente, apoderado, representante, mandatario, abogado, accionista mayoritario o miembro del directorio de empresas que tienen con el Estado contrato de obras, de suministro o de aprovisionamiento, o que administran rentas públicas o prestan servicios públicos; y, el inciso b) del artículo 19º del Reglamento del Congreso desarrolla, literalmente, la misma incompatibilidad y la letra b) del artículo 23º precisa que los legisladores tienen el deber de cumplir la Carta Política y las leyes del Perú, así como respetar su propio Reglamento.El artículo 4º de la Ley Nº 28044, opiniones de la Defensoría del Pueblo y sentencias del Tribunal Constitucional (TC) han establecido de manera inequívoca y contundente que la educación es un servicio público; hay un criterio unificado y sólido para su definición.


Nadie puede dudar que la cuestionada Universidad “Alas Peruanas” tiene como actividad principal la educación y si detectamos algún congresista implicado en alguna incompatibilidad ligada a dicho centro de estudios superiores estaría, seriamente, comprometido en una grave infracción constitucional y podría ser inhabilitado hasta diez años en el ejercicio de la función pública.


Los legisladores Edgar Núñez y Wilder Calderón tienen un cordón umbilical con la Universidad “Alas Peruanas”; Aurelio Pastor, ex presidente de la Célula Parlamentaria Aprista (CPA), apareció compartiendo el directorio de una empresa, con gente cercana al Rector Fidel Ramírez. Ítem más, Mauricio Mulder, secretario general del APRA, y José Vargas, jefe del grupo parlamentario aprista, han efectuado extraños viajes al extranjero, sin ser docentes, ni dictar charlas, conferencias, seminarios, diplomados, ni efectuar labores académicas, en dicho centro de estudios superiores.


Por otro lado, en el Poder Judicial (PJ), la cuestionada Universidad “Alas Peruanas” ha sido mortal para la vida de los vocales supremos titulares, Francisco Távara (ex presidente de la Corte Suprema de Justicia y ex jefe de la OCMA) y Jorge Solís, integrante del ConsejoEjecutivo del Poder Judicial (CEPJ); ambos, tienen un proceso disciplinario ante el Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) y deberían ser destituidos por aceptar una sospechosa invitación a Francia. con todos los gastos pagados por dicho centro de estudiosAhora bien, ellos no serían los únicos jueces supremos, que habrían viajado con esa misma modalidad; Távara arrojó la piedra, dijo no ser “acusete” y prefirió proteger a sus colegas, guardando un silencio cómplice que podría terminar favoreciendo la impunidad.Finalmente, la Oficina de Control de la Magistratura (OCMA) inició una pesquisa preliminar contra los jueces o vocales superiores que pudieran o hubieran favorecido a los representantes de la cuestionada Universidad “Alas Peruanas”; lo que falta saber es, si el Ministerio Público ha iniciado alguna indagatoria criminal contra las autoridades universitarias.